Boca queda eliminado del Apertura tras caer 3-2 ante Huracán y mira a la Libertadores con dudas

Boca perdió 3-2 ante Huracán en la Bombonera, se despide del Torneo Apertura y encara la Copa Libertadores con preguntas sobre su juego, rotaciones y la búsqueda de una identidad.

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El Boca que armó Claudio Úbeda prometía acelerar como una Ferrari al empezar el Apertura: tres goles a Lanús y un triunfo contundente en el Monumental daban para ilusionarse.

Pero la realidad dio un giro brusco. Tras derrotas en Belo Horizonte y Guayaquil, el equipo se quedó sin combustible y cayó ante Huracán en la Bombonera por 3-2, poniendo fin a un ciclo en el torneo que dejó más dudas que certezas.

El partido dejó claro que, pese a la inversión y a la rotación táctica, falta un plan sólido para sostener los minutos decisivos y lidiar con rivales que aprovechan cada error.

En el primer tiempo, Huracán mostró oficio y Boca lo pagó caro. A los 4 minutos, Brey recibió un balón cerca del área y dio un pase exigido para Delgado; la defensa de Boca cortó mal y Leonardo Gil empujó la pelota al arco para el 0-1.

Boca sintió el golpe, intentó hacerse con el control sin claridad y, a falta de ideas, empezó a pagar el precio de la falta de gol temprano. El arquero Hernán Galíndez tuvo varias, cinco, paradas claras en esos 45 minutos para evitar que Huracán aumentara.

Ya en la segunda mitad, Boca empujó con más hombres al ataque. Fue una lucha de idas y vueltas, con la esperanza de que Merentiel, Paredes y compañía desequilibraran la historia. Hubo un momento de tensión cuando, en un centro desde la derecha, la pelota parecía fácil para Galíndez, y terminó entrando tras rechazarla con los puños, rozando el hombro de Milton Giménez; el árbitro indicó empate y la Bombonera explotó… o quedó congelada, porque el frío dejó a los hinchas sin aliento.

Que recibió dos penales a favor de Huracán en esa prórroga gracias al criterio de Echeverría

El partido avanzó hacia el alargue y la tarde tomó un cariz de injusticia para Boca, que recibió dos penales a favor de Huracán en esa prórroga gracias al criterio de Echeverría.

Las acciones no se acomodaron para el local y, en un detalle que condensa la frustración, el Globo acabó con dos expulsiones en una misma jugada: Ramírez, con una patada brutal, dejó al equipo visitante con nueve hombres y con todo el segundo tiempo por delante para sostener la ventaja.

Pereyra, ya amonestado, respondió con protestas que le valieron la roja y sellaron el desenlace en la Bombonera.

Boca presentó una cara con altibajos: rotaciones, cansancio acumulado tras viajes y la sensación de que el equipo todavía no encuentra una identidad definida para los momentos críticos.

La derrota duele porque cierra un semestre sin título y abre una corriente de dudas que el club tendrá que gestionar con urgencia. En lo inmediato, la prioridad está en la Libertadores, donde debe enfrentar a Cruzeiro y Universidad Católica para sellar su pase a octavos. Habrá que ver si el equipo logra corregir expulsiones innecesarias, limpiar errores y recuperar una versión más contundente y menos predecible.

La historia reciente de Boca está llena de luces y sombras. Ganadores de títulos internacionales, con noches de gloria en la Bombonera y en escenarios extranjeros, el club sabe que estos baches pueden formar parte del proceso, pero también que la exigencia es mayor cada temporada.

Mientras la gente debate en la tele, en las redes y en las propias declaraciones de los protagonistas, Ubeda sabe que el verdadero reto no es sólo sobrevivir al próximo choque, sino entender cuál es la cara real de este Boca: la que compite con la garra de siempre y la que, por momentos, se muestra improvisada.

A partir de ahora, la mirada está puesta en la #Libertadores y en la respuesta que el equipo encontrará para volver a encarrilar un proyecto que, por momentos, asombró y, por otros, dejó a los hinchas con la duda de si están viendo al Boca de siempre o a un equipo que necesita reconstruirse.