Tras la derrota ante Universidad Católica y la salida de Claudio Úbeda, Boca se planta ante un periodo de cambios: Riquelme y su Consejo estudian nombres, fechas y posibles refuerzos para el inicio del Clausura y la Copa Sudamericana.
La última imagen de Juan Román #Riquelme en el palco de Boca fue elocuente: se fue antes de que sonara el pitido final, cuando Wilmar Roldán añadió siete minutos de descuento y quedó claro que la #Libertadores había dicho basta.
El propio presidente dejó ver que la eliminación estaba consumada y dejó el estadio junto a su hermano Cristian, alias Chanchi, y Raúl Cascini, al menos formalmente aún asociado al Consejo de Fútbol.
Pasaron 72 horas desde la caída y Boca vive un silencio que, paradójicamente, suena fuerte. ¿Qué planes tiene Riquelme? Nadie parece tener claro cuál será el rumbo, y de momento ni siquiera hay señales desde su entorno más cercano. Lo único concreto es que Claudio Úbeda no seguirá al frente del equipo cuando termine su contrato, que vence a finales del mes que viene, y la salida deportiva parece cada vez más inexorable.
Lo de Úbeda fue un fracaso deportivo que no admite muchas lecturas, y la dirección del club ya planifica el siguiente paso. En la mesa hay una danza de nombres para ocupar la banca y, sobre todo, para encarar dos frentes importantes: el inicio del Torneo Clausura y el mano a mano de la Copa Sudamericana ante O’Higgins.
La fecha clave está marcada: 18 de junio, cuando el plantel se reencuentre en el predio de Ezeiza para definir un técnico de alcance y experiencia, capaz de encarar los próximos compromisos.
A partir de entonces, la idea del presidente es tener a alguien listo para empezar con el trabajo de pretemporada y la planificación del semestre.
Entre los nombres que circulan hay de todo: Diego Martínez, que estaba en Huracán; Fernando Gago, ocupado en Chivas de Guadalajara; y Miguel Ángel Russo, que comparte historial con Ubeda en San Lorenzo.
Hoy, según se comenta, muchos de los candidatos con pasado y experiencia siguen ocupados en otros proyectos. Néstor Lorenzo, por ejemplo, está con la Selección de Colombia preparando el Mundial; Antonio Mohamed dirige Toluca; Alfredo Berti está en Independiente Rivadavia y también ha sido considerado.
Y no faltan los que recién quedaron disponibles, como Jorge Sampaoli, quien recientemente quedó libre, aunque por ahora no es prioridad.
El presidente, por su parte, siempre ha dejado claro que no tiene prisa y que no va a tomar una decisión impulsiva: “Tengo contrato con mi club, estoy feliz, ya organizamos la pretemporada y hablamos de refuerzos y de la planificación del próximo semestre.
Boca Juniors empata contra Nacional de Potosí en la Copa Sudamericana
Boca Juniors y Nacional de Potosí empataron sin goles en un partido en el que el equipo argentino no logró aprovechar un penal. A pesar del dominio de Boca, la falta de contundencia dejó escapar la oportunidad de comenzar la Copa Sudamericana con una victoria.No hay nada que pensar” —dijo el Turco, apodo de Mohamed, en su momento—. Pero la realidad marca que, con una derrota que dejó herida la moral, cada nombre que suena se mira con lupa y cada ausencia en el primer equipo pesa.
Otros nombres que se barajan son Rubén Darío Insúa, todavía en Barracas Central, y Gustavo Costas, cuyo vínculo con Racing complica cualquier opción.
Riquelme
Riquelme, que acostumbra tomarse su tiempo para decidir, sabe que la prioridad es encontrar un técnico que asine bien con la filosofía del club y que tenga capacidad para gestionar un vestuario con un peso específico.
En paralelo, el propio Román debe coordinar las salidas del plantel: hay jugadores que podrían dejar el club como parte de la reconfiguración para el año próximo, como Carlos Palacios, que no tuvo minutos en todo el año, y Edinson Cavani, que lleva semanas al margen.
Además, hay que liberar el cupo de extranjeros: el préstamo de Marcelo Saracchi con Celtic Erasmus vence y el club no ha decidido si hará uso de la opción de compra.
Con todo, la noticia de fondo es que Boca entra en una fase de reorganización: el equipo, que había diseñado una plantilla para pelear la séptima estrella, se ve ahora obligado a revisar dinámicas, engranajes y, sobre todo, a decidir si confía en un entrenador con pasado reciente en el #fútbol argentino o si se decanta por alguien con trayectoria internacional.
Riquelme, hincha y referente del proyecto, sabe que el tiempo corre y que cada decisión puede marcar el rumbo del club en un curso que promete ser intenso.
En la historia reciente de Boca, este tipo de momentos no son extraños. Rafael Riquelme y el resto del #Consejo de Fútbol ya mostraron que no temen cambiar de rumbo cuando el juego lo exige. Hoy, más que nunca, el foco está en el banquillo, pero también en las piezas que deben rodear al equipo para recuperar el atractivo y la competitividad.
El club sabe que el verano europeo y el inicio del Clausura serán decisivos para asentarse y volver a pelear por los grandes objetivos. Mientras tanto, el eco de la pregunta persiste: ¿quién será el entrenador que logrará convertir el golpe en una oportunidad y devolverle a Boca la regularidad que le exige su historia?
