Adam Bareiro, delantero paraguayo de 29 años, está dejando huella en Boca Juniors tras pasar por San Lorenzo, River y Fortaleza. Con cinco goles en ocho partidos en 2026 y con un debut goleador reciente, el atacante se acerca a la marca de los 100 tantos en su carrera y sueña con seguir creciendo en el mundo Boca.
Lleva el gol en la sangre como un legado familiar. Adam Bareiro, delantero paraguayo de 29 años, se ha convertido en una pieza clave para Boca en esta etapa de la temporada, demostrando que está hecho a la medida del club y que no teme protagonizar los momentos decisivos.
Nacido en Ituaguá, a apenas 30 kilómetros de Asunción, Bareiro llega a un club grande y con una mochila de experiencias: su familia siempre tuvo el fútbol en la mente.
Su hermano mayor, Fredy Bareiro, es uno de los grandes goleadores del fútbol paraguayo, con un registro que se acerca a los 183 goles en su carrera. Esa herencia no asusta a Adam; al contrario, parece impulsar su hambre de marcar.
Su trayectoria no es la de un novato. Bareiro disputó etapas importantes en Argentina: vistió las camisetas de #San Lorenzo y River Plate, dos clubes grandes que le sirvieron de escuela. En San Lorenzo, su paso dejó recuerdos para la historia: incluso cuando tuvo momentos difíciles, no dejó de competir. Fue ahí cuando el entonces vicepresidente de Boca, Juan Román Riquelme, ya había mostrado interés por su rendimiento. Según palabras que trascendieron en su momento, Riquelme decía que Bareiro era un 9 que siempre peleaba por cada balón, que no bajaba los brazos cuando el partido se ponía cuesta arriba.
Esa idea de competir, de fajar con los centrales y de buscar la jugada en la #Copa Argentina o en un clásico, quedó grabada y, con el tiempo, encontró su lugar en Boca.
Después de una trayectoria que incluyó un paso por Al Rayyan de Qatar y un regreso al #fútbol argentino con Fortaleza, Bareiro encontró en Boca la plataforma ideal para consolidar su fútbol.
La llegada del paraguayo fue recibida con cautela por parte de la afición, pero pronto se convirtió en un protagonista. En 2026 ha dejado su sello: ya marcó en la Copa Argentina, en el Torneo Local y en la Libertadores. En apenas ocho encuentros oficiales, acumula cinco goles, una cifra que para un delantero que llega de otros rivales y ligas representa un golpe de efecto y una muestra de su adaptación rápida al ritmo de Boca.
El debut de Bareiro con la camiseta azul y oro tuvo sabor a estreno goleador: el 24 de febrero, frente a Gimnasia y Esgrima de Chivilcoy, dejó claro que no venía a hacer turismo.
Después llegaron otros tantos en competiciones distintas: un tanto ante Instituto, otro frente a Talleres y, este martes, un segundo tanto frente a Universidad Católica en la Libertadores.
Es decir, Bareiro ya ha anotado en la Copa Argentina, en la liga doméstica y en la Libertadores, lo que demuestra versatilidad y una lectura clara del juego en diferentes contextos.
El paraguayo no sólo se limita a su capacidad de definición
El paraguayo no sólo se limita a su capacidad de definición. Su estilo de juego se sostiene en el esfuerzo físico, el roce con centrales y la capacidad para pivotear y rebotar de espaldas para ofrecer asistencia y una descarga para el equipo.
Boca Juniors empata contra Nacional de Potosí en la Copa Sudamericana
Boca Juniors y Nacional de Potosí empataron sin goles en un partido en el que el equipo argentino no logró aprovechar un penal. A pesar del dominio de Boca, la falta de contundencia dejó escapar la oportunidad de comenzar la Copa Sudamericana con una victoria.A su llegada, Merentiel parecía el delantero titular, pero la llegada de Bareiro tranquilizó la parte ofensiva: el uruguayo pasó a sentirse más cómodo al lado de él y, desde entonces, las combinaciones entre ambos han dado más opciones a Boca.
Además, Bareiro ha mostrado una notable responsabilidad para hacer el trabajo sucio: no rehúye el choque y siempre intenta generar espacios para sus compañeros.
En lo deportivo, Bareiro está en la rampa de lanzamiento para competir por un título personal de gran trascendencia: el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México.
Aunque la convocatoria no está garantizada, su rendimiento actual lo coloca en el radar de la selección paraguaya y de Gustavo Alfaro, técnico que ha seguido de cerca su progreso.
En las últimas fechas FIFA no fue convocado, pero él mantiene la esperanza y la convicción de que, si continúa con este nivel, la puerta se abrirá.
Históricamente, el camino de Bareiro ha estado lleno de aprendizajes: pasó de no anotar con River en una parte de su carrera a desarrollar un repertorio goleador que se ha visto refrendado en Boca.
Su progreso no es casualidad; es el resultado de un jugador que conoce su oficio y que se entiende a la perfección con las necesidades del equipo en cada competencia: la #Libertadores para los grandes escenarios, la Copa Argentina para los envíos largos y la liga para la regularidad.
En este momento, Bareiro está a dos cifras de alcanzar los 100 goles en su carrera, una meta que, a este ritmo, podría convertirse en un hito más que plausible para un delantero que ha mostrado madurez y una ambición sin límites.
Y si hay algo claro, es que el mundo Boca sabe que Bareiro no está para esconderse: está para marcar la historia, y la está escribiendo paso a paso, partido a partido, gol a gol.
"El sueño del Mundial y el objetivo de seguir siendo protagonista en Boca están ahí, y yo voy a trabajar para conseguirlo", comentó en una reciente charla con la prensa, dejando atrás la incertidumbre y mirándose ya en el espejo de los grandes goleadores que han pasado por el club.
Con la sonrisa y la determinación que le caracterizan, Bareiro sigue avanzando, con la mirada puesta en ese objetivo que lo empuja: ser un referente goleador para Boca y acercarse cada vez más a la marca de los 100 tantos en su carrera.
Y el próximo partido, el siguiente gol, la próxima conversación, podrían acercarlo un paso más a ese sueño que parece a su alcance.}
