Tras 650 días al mando y una clasificación histórica a la Sudamericana, Barracas Central se prepara para buscar un nuevo entrenador mientras ya surgen candidatos como Orsi-Gómez y Romagnoli.
Se cerró una etapa de 650 días al frente de Barracas Central. El equipo logró una clasificación histórica para la Copa Sudamericana, pero el camino estuvo lleno de altibajos y polémicas que no pasaron desapercibidas.
En pleno receso mundialista, la dirigencia decidió prescindir de #Rubén Darío Insua y el anuncio se dio, con varios detalles emotivos y mediáticos, en medio de un entorno caliente por las críticas y las decisiones arbitrales que siempre terminan dejando huella en este club de barrio.
A pesar de haber sellado la campaña con el pase a los octavos de la Copa Argentina ante Huracán, el Gallego dejó la conducción tras 74 partidos al frente del equipo (con 23 victorias, 28 empates y 23 derrotas), un saldo que, dependiendo desde qué prisma se mire, ofrece tanto logros como dudas sobre el proyecto.
En el club ya se escucha el rumor de posibles reemplazos y la lista de nombres empieza a tomar forma. Tres candidatos saltan con más fuerza: Favio Orsi y Sergio Gómez, una dupla que ya dejó huella cuando llevó a #Platense a levantar un título del Apertura; Romagnoli, otro nombre que suena con insistencia y que también ha dejado rastro en distintos equipos de Argentina.
Cada uno llega con un perfil distinto y con su propia trayectoria, pero con el deseo compartido de devolverle a Barracas equilibrio y rendimiento estable.
Insua llegó a Barracas el 9 de septiembre de 2024, tras la salida de Alejandro Orfila. Venía de cinco meses de inactividad después de ser separado de San Lorenzo, y en su llegada coincidió con Rodrigo, lo que marcó una particularidad familiar en su paso por el club: ya había dirigido a uno de sus hijos en otra etapa, algo que, según su versión, le dio una motivación especial.
En ese tramo, el equipo se rodeó de una mezcla de ilusión y presión mediática, ya que el objetivo no era solo competir, sino sostener un rendimiento que permitiera el salto en competiciones internacionales.
En el pasado, Insua también dirigió en Ecuador, en Barcelona y Portoviejo, donde compartió vestuario con Robertino, el mayor de sus hijos, una experiencia que le dio un valor añadido a su mirada táctica y a su gestión humana dentro del vestuario.
La salida de Insua no fue solo por una racha de resultados; se interpreta como un desgaste lógico tras un ciclo que dejó claro que, para sostener un proyecto ambicioso en Barracas, era necesario renovar ciertas piezas.
Aun así, el mérito de haber llevado al club a la Sudamericana quedó marcado en los recuerdos de la afición, aunque la campaña internacional dejó varias sombras: arbitrajes controvertidos, quejas públicas y una sensación de que el rendimiento no estuvo a la altura de las expectativas.
En noviembre de 2025, el equipo logró un boleto a la Sudamericana gracias a un penal polémico cobrado a destiempo ante Huracán, un episodio que alimentó aún más las discusiones sobre la gestión arbitral.
En la fase de grupos, Barracas terminó último en el Grupo G con apenas 3 puntos, con empates frente a Vasco da Gama (0-0) y Audax Italiano (1-1) en Banfield, y un 0-0 frente a Olimpia en Asunción; el resto de los encuentros ante rivales brasileños, chilenos y paraguayos se saldó con derrotas.
Todo ello alimentó una lectura de desgaste y de una etapa que, si bien dejó hitos, también dejó preguntas sobre el rumbo deportivo a seguir.
Insua, por su parte, quedó molesto ante las críticas y, en las rondas de prensa, no ocultó su ironía ante las preguntas sobre el rendimiento del equipo.
Esa mezcla de descontento institucional, exigencia de resultados y una historia reciente de controversias deportivas fue suficiente para abrir la puerta a una renovación en el banquillo.
Barracas Central ya analiza candidatos y las alternativas que mejor se adapten a un proyecto que necesita recuperar consistencia y crecimiento en todas las líneas
Barracas Central ya analiza candidatos y las alternativas que mejor se adapten a un proyecto que necesita recuperar consistencia y crecimiento en todas las líneas.
¿El Pipi Romagnoli, con su experiencia reciente en Guaraní y su paso por San Martín de San Juan, o la dupla Orsi-Gómez, que ya demostró capacidad para liderar equipos en momentos decisivos, serán los elegidos para el próximo ciclo? Cada opción trae su propio historial y su propia estrategia para intentar devolverle al club esa, a veces esquiva, regularidad en cancha y en los resultados.
En cualquier caso, la conversación ya está en marcha y las próximas semanas dictarán si #Barracas Central da el salto hacia una etapa más estable o continúa en una búsqueda que parece inevitable cuando se cerró una era de 650 días al frente del equipo.
