Sawe rompe la barrera de las dos horas en Londres: un hito que podría marcar una nueva era para el maratón

Sebastián Sawe logra 1h59m30s en el maratón de Londres, rompiento la barrera de las dos horas y encendiendo el debate sobre el futuro de las carreras de fondo. Kejelcha y Kiplimo quitan también el hambre de récord y confirman que estamos ante una nueva era.

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Cuando se reintrodujeron los Juegos Olímpicos en Atenas 1896, la prueba del #maratón se convirtió en una de esas historias que atrapan a cualquiera que se aproxime a una pista o a una calle llena de público.

Desde entonces, 42.195 metros se consolidaron como la distancia reina, y fue #Londres 1908 quien fijó su longitud oficial tras una década de debates y ajustes. Aquel día, aunque inicialmente apareció un hilo de polémica por la forma de cruzar la meta, la #historia terminó por legitimar una de las pruebas más populares del deporte.

Si miramos hacia los grandes hitos, el progreso no fue rápido ni lineal: mucho tiempo parecía que el sueño de bajar de las dos horas era solo para generaciones futuras.

Primero llegó la era de los avances técnicos y de entrenamiento: mejoras en la nutrición, en la biomecánica y en el calzado, junto a métodos de preparación que iban ganando terreno entre atletas de élite.

En 1967, el mundo presenció la primera marca que hizo temblar los límites establecidos: Derek Clayton consiguió bajar de las 2h10m en Fukuoka, marcando un hito que abriría una senda de mejoría continua.

El último fin de semana, en un Londres que ofrecía las imágenes habituales de la ciudad más marinera del deporte —con el Palacio de Buckingham y el ambiente concentrado a lo largo de las calles—, se produjo lo que muchos ya estaban esperando.

Sebastián Sawe rompió la barrera: cruzó la meta del maratón en 1h59m30s, la primera vez que alguien rebasa las dos horas en un maratón, en una demostración que dejó a todos sorprendidísimos y a la vez emocionados, como si se hubiera abierto un candado de siglos.

Pero Sawe no llegó solo al podio de los titulares. Sus escoltas, Yomif Kejelcha y Jacob Kiplimo, también firmaron marcas históricas: Kejelcha paró el cronómetro en 1h59m41, y Kiplimo, que ya venía haciendo ruido en la élite desde hace años, registró un tiempo que deja claro que la competencia está lista para exigir más de lo que parecía posible.

En la carrera, Kejelcha dejó claro que su debut en la distancia ha sido tan impactante como prometedor.

Ya conocido por dominar el medio maratón y por sus triunfos en grandes eventos

Kiplimo, ya conocido por dominar el medio maratón y por sus triunfos en grandes eventos, ha mostrado una versión más completa en Londres. Su trayectoria incluye haber sido campeón mundial de medio maratón y haber batido récords que destacaban su potencial para la prueba de fondo. Kejelcha, por su parte, llega a este punto tras una carrera de fondo que lo ha llevado a competir tanto en pista como en ruta. Su historial en pruebas largas, que va desde la milla hasta el medio y el maratón, le da una lectura interesante a este salto de ritmo.

En palabras de Kejelcha, que habló tras la carrera a la agencia EFE, ambos saben que lo más difícil ha sido superar la idea de que bajar de dos horas fuera “un imposible”.

En su conversación, decía: “No me frustra ser segundo. Lo que hice fue maravilloso; Sawe ha hecho una cosa increíble y el mérito es de los dos. Yo sabía que estaba fuerte y que podía ayudarme a mi mismo.” Y añadió que el entrenamiento, la dedicación y la experiencia de haber compartido equipo y entrenador con Sawe jugaron un papel crucial.

La historia reciente del maratón no puede entenderse sin mencionar el título del propio Kejelcha de referencia en otras distancias y su cercanía a rompimientos similares, así como la trayectoria de Sawe, que ha ido ganando consistencia en pruebas de ruta y de fondo.

El etíope ha vivido una trayectoria que va desde los Mundiales Sub-18 y Sub-20 hasta un debut que ya promete convertirse en un modelo de consistencia para la generación que viene.

Entre las referencias históricas que sostienen este momento, está esa idea de que el descanso, la alimentación y un plan de entrenamiento acertado son tan decisivos como la propia velocidad.

Kejelcha, que ha construido su carrera con una mezcla de pruebas cortas y largas, señala que para un atleta es clave alternar fases de carga y recuperación, y que el objetivo de rozar o superar esa marca de dos horas no debe ser visto como un único intento aislado, sino como el resultado de un proceso sostenido.

En definitiva, Londres ha dejado claro que el maratón está en una fase de renovación profunda: la barrera histórica puede estar ya superada en la práctica, y el deporte podría estar entrando en una era en la que las marcas y las estrategias de equipo marcan la diferencia.

Como sucede con toda hazaña de alto nivel, quedarán las dudas sobre si este será un hito aislado o el inicio de una etapa de records continuos, pero lo que sí está claro es que la ruta está abierta para quienes quieran perseguirla.