El presidente Trump concede una exención de dos años a plantas químicas afectadas por la normativa HON, que exigía tecnologías de control de emisiones no disponibles. La medida busca evitar cierres y proteger la producción nacional de químicos esenciales para la defensa y la salud.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado una proclamación que alivia la presión sobre la industria química del país. En concreto, ha concedido una moratoria de dos años para que ciertas fábricas de productos químicos cumplan con una normativa ambiental que, según la Casa Blanca, exigía tecnologías que simplemente no existen en la práctica.
Esta normativa, conocida como la 'Regla HON', fue aprobada por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) en mayo de 2024, durante la anterior administración.
Su objetivo era reducir las emisiones contaminantes de las plantas que fabrican productos químicos orgánicos sintéticos. Sin embargo, desde el gobierno de #Trump se argumenta que los métodos de control que exige –como sistemas de monitoreo y filtros avanzados– no están disponibles a escala comercial ni se pueden instalar de forma segura en muchas instalaciones.
"La tecnología para implementar la Regla HON no está disponible", reza el texto firmado por Trump. "No existe una forma comercialmente viable que permita cumplir con los plazos establecidos", añade. Por eso, ha decidido suspender durante dos años las exigencias para las fábricas incluidas en un anexo de la proclamación. Durante ese tiempo, estas plantas seguirán rigiéndose por las normas anteriores.
La decisión se justifica por razones de seguridad nacional. Estados Unidos depende de su industria química para sectores clave como la energía, la defensa, la agricultura y la sanidad. Muchos componentes esenciales –como los gases utilizados para esterilizar material médico, los productos necesarios para fabricar semiconductores o los compuestos que emplea el ejército– se producen en estas instalaciones.
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Se refuerza la seguridad en Washington y Georgia mientras Donald Trump se prepara para enfrentar posibles acusaciones criminales en los próximos días, relacionadas con su intento de impedir que Joe Biden se convirtiera en presidente.Si tuvieran que cerrar o reducir su actividad por no poder cumplir unos requisitos imposibles, la cadena de suministro se rompería y el país tendría que importar más de sus competidores, como China.
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Trump ya criticó durante su primer mandato el exceso de regulaciones que, a su juicio, ahogaban a la industria estadounidense. Ahora, en su segundo mandato (recordemos que la proclamación es de julio de 2026), vuelve a la carga contra lo que considera una sobrerregulación ideológica.
El mensaje es claro: la protección del medio ambiente no debe hacerse a costa de la seguridad y la economía del país.
Esta medida ha sido aplaudida por los empresarios del sector químico, que llevaban meses advirtiendo de que la Regla HON era "inviable". Por el contrario, grupos ecologistas han denunciado que la #exención supone un paso atrás en la lucha contra la contaminación y que pone en riesgo la salud de las comunidades cercanas a las fábricas.
En cualquier caso, la proclamación de Trump deja claro que la prioridad de su gobierno es mantener la capacidad productiva nacional y no depender de terceros países.
Para el lector español, esta decisión puede recordar los debates en Europa sobre la burocracia ambiental que lastra la competitividad de la industria.
