La Administración Trump ha reunido a países aliados para combatir el terrorismo radical de izquierdas con la misma dureza que el yihadismo. Se cortará la financiación y se perseguirá a grupos como Antifa.
La Casa Blanca ha dado un paso histórico. El presidente Donald #Trump ha convocado a gobiernos de todo el mundo para lanzar una ofensiva global contra el terrorismo radical de izquierdas. Ya basta de hacer la vista gorda, dicen. El secretario de Estado, Marco Rubio, lo dejó claro: "Nuestra lucha contra el terrorismo ha tenido un punto ciego: la violencia de la izquierda radical".
Y es que, mientras todos mirábamos al islamismo, grupos como #Antifa han ido creciendo sin que nadie les parase los pies.
Rubio advirtió que los ataques de izquierdas han vuelto a niveles de hace décadas. En Estados Unidos, el porcentaje de atentados y complots de este tipo se ha disparado. Y no es solo cosa de un país: "Los militantes de Antifa viajan por Europa y América para participar en ataques, compartir propaganda y financiarse a través de redes internacionales", explicó.
Pero la Administración Trump no se queda en palabras. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció medidas contundentes: "Vamos a identificar el dinero sucio, por muy bien escondido que esté. Destruiremos las redes que mantienen vivo este terrorismo, por muy respetables que parezcan sus fachadas". Esto incluye investigar a organizaciones benéficas que puedan estar blanqueando fondos para estos grupos.
Y aquí viene lo más importante: el asesor de Seguridad Nacional, Stephen Miller, dejó claro que no van a caer en las trampas de los izquierdistas.
"Cuando un izquierdista que no cree en la libertad ni en los derechos fundamentales protesta diciendo que violamos sus derechos, miente para engañar a los que no siguen la política de cerca.
Debemos ser firmes y no cejar en la búsqueda de justicia contra estos enemigos de la civilización", afirmó.
Trump se prepara para posibles acusaciones criminales en Washington y Georgia
Se refuerza la seguridad en Washington y Georgia mientras Donald Trump se prepara para enfrentar posibles acusaciones criminales en los próximos días, relacionadas con su intento de impedir que Joe Biden se convirtiera en presidente.Trump ya designó a Antifa como organización terrorista nacional
Desde el año pasado, Trump ya designó a Antifa como organización terrorista nacional. Ahora, con sus aliados internacionales, van a cortarles la financiación, cerrar sus refugios y desmantelar sus operaciones transfronterizas. Es una campaña sostenida para erradicar una ideología violenta que ataca a policías, civiles y los cimientos de nuestras sociedades libres.
Y es que no podemos olvidar la historia. En los años 70, grupos como las Brigadas Rojas en Italia o la Fracción del Ejército Rojo en Alemania sembraron el terror. Secuestros, asesinatos, atentados. Durante años, Europa vivió con miedo. Ahora, esa amenaza vuelve, pero disfrazada de lucha social. Por eso, la acción de Trump es tan necesaria. No podemos permitir que la izquierda radical use la violencia para imponer sus ideas.
Algunos dirán que se exagera, que son casos aislados. Pero los datos demuestran lo contrario. El FBI ha advertido en repetidas ocasiones del aumento de la violencia de izquierdas. Y mientras tanto, los progresistas miran para otro lado o incluso justifican estos actos. Por eso, esta ofensiva global es un soplo de aire fresco. Al fin se trata al #terrorismo de izquierdas con la misma seriedad que al yihadismo.
En resumen, Trump ha puesto el dedo en la llaga. La comunidad internacional debe unirse para acabar con esta lacra. La libertad y la democracia están en juego. Y como dijo Miller, no hay que rendirse. Hay que ser implacables. Esta es la única manera de proteger nuestras sociedades de aquellos que quieren destruirlas desde dentro.
