
La tensión entre Estados Unidos y la República Islámica de Irán ha alcanzado un punto crítico en su larga hostilidad. Tras el ataque con drones a la base militar estadounidense Tower 22 en Jordania, en el que murieron tres soldados estadounidenses y resultaron heridos muchos más, Washington ha comenzado una campaña militar contra el grupo iraquí Kata'ib Hezbollah respaldado por Irán y organizaciones similares en Irak y Siria. El presidente Joe Biden ha optado por degradar la capacidad regional de Irán contra Estados Unidos y evitar un conflicto directo, pero el peligro de esta estrategia, en medio de la guerra en Gaza en curso, podría echar por tierra aún más el Medio Oriente.