Una estilista de 52 años desaparece tras someterse a una lipolisis laser con sedación en una clínica sin permisos en el sur de Bogotá. Irregularidades, cámaras y testimonios apuntan a una posible desaparición; el caso reabre la discusión sobre los riesgos de las llamadas clínicas de garaje y la necesidad de una supervisión más estricta.
