
El Estado de California ha aprobado el bombeo de aguas residuales tratadas hasta los grifos de los residentes como medida para asegurar suministro de agua en un estado propenso a sequías. Esta decisión permitirá a California tener los estándares más avanzados del país para tratar aguas residuales, hasta el punto de que el producto final cumple o incluso supera los estándares actuales de agua potable. Esta medida forma parte de los esfuerzos continuos del estado para encontrar soluciones innovadoras ante el cambio climático y fenómenos climáticos extremos.