La familia real holandesa vivió una jornada futbolera doble: tras la contundente victoria ante Suecia, Guillermo Alejandro, Máxima y su hija Ariane emprendieron un viaje de más de 1.200 kilómetros para apoyar a Curazao en Kansas City, demostrando que el fútbol es también un puente entre tradiciones y territorios dentro del Reino.
