Tras la victoria de Marruecos sobre Países Bajos en el Mundial 2026, las calles de varias ciudades europeas se llenaron de júbilo y tensión. En La Haya y Rotterdam hubo disturbios y detenciones, mientras en Casablanca la celebración fue tan intensa como el penal decisivo que puso a los Leones del Atlas en octavos frente a Canadá.
