Un salteño de 42 años diseña plataformas para vender entradas de grandes eventos y colabora con FIFA para acercar la venta al hincha, planteando que el Mundial podría ser la edición más cara jamás vista.
Un salteño de 42 años diseña plataformas para vender entradas de grandes eventos y colabora con FIFA para acercar la venta al hincha, planteando que el Mundial podría ser la edición más cara jamás vista.