Un nuevo estudio financiado por la Junta de Castilla y Leon muestra que las temperaturas elevadas reducen la velocidad de desplazamiento del oso pardo cantábrico y analiza cómo la presencia humana y el bosque moderan este efecto.
Un nuevo estudio financiado por la Junta de Castilla y Leon muestra que las temperaturas elevadas reducen la velocidad de desplazamiento del oso pardo cantábrico y analiza cómo la presencia humana y el bosque moderan este efecto.