El Ayuntamiento de València presenta la liquidación de 2025: 1.203 millones ejecutados y más de 200 millones en inversiones. La alcaldía presume una gestión histórica, mientras la oposición cuestiona la veracidad del relato y señala el coste para los vecinos.
El Ayuntamiento de València ha presentado este martes la liquidación del Presupuesto Municipal de 2025 y, según la concejala de Hacienda, María José Ferrer San Segundo, el cierre apunta a ser el mejor de la historia de la ciudad.
En palabras de la responsable, se ha ejecutado un total de 1.203 millones de euros, una cifra que, según ella, sitúa al municipio en una situación de fortaleza financiera y demuestra que la recaudación ha sido récord.
Además, subraya que, por primera vez, se ha superado la barrera de los 200 millones de euros en ejecución de inversiones, un dato que, afirma, refleja una gestión orientada a hacer realidad proyectos y mejoras reales en la ciudad.
La oposición no ha visto estas cifras con el mismo matiz. Los grupos políticos han denunciado una discrepancia entre el relato oficial y la realidad cotidiana de los ciudadanos. El portavoz del PSOE, Borja Sanjuán, ha señalado que un incremento de la recaudación suele traducirse en impuestos más altos para los vecinos, y ha preguntado por la supuesta transferencia de 30 millones de euros a la EMT y por si esa financiación depende de ayudas de la Generalitat o incluso del Gobierno central, especialmente en el marco de la posible Zona de Bajas Emisiones y de ayudas para la reducción de tarifas de transporte público.
Por su parte, Eva Coscollá, de Compromís, ha advertido que la intervención revela una distancia entre lo que se dice y lo que realmente ocurre. Según su lectura, más de la mitad de las inversiones previstas no se han ejecutado, y ha puesto énfasis en la preocupación por la gestión de costos y de ingresos: la crítica apunta a una entrada de recursos que no se han materializado en gasto real.
En su intervención también se ha comentado la tasa de basuras aprobada en 2024, señalando que, aunque su regulación es legal, la forma en que se aplica ha generado que muchos bonificaciones no se aprovechen y que se cobre una de las tasas más altas del país.
La consejera de Hacienda ha defendido la gestión del gobierno local y ha insistido en que los resultados presentados son fruto de una buena planificación y de una ejecución continua.
Asegura que el superávit se mantiene en 48,2 millones, que la deuda va bajando y que se ha respetado la regla de gasto. Además, ha destacado que la liquidación cuenta con la lectura de los informes de la Intervención General Municipal sobre el cumplimiento de la estabilidad presupuestaria y la sostenibilidad financiera, así como con la aprobación de la segunda modificación del presupuesto por créditos extraordinarios y la segunda relación de expedientes de reconocimientos y extrajudiciales de 2026.
Desde la perspectiva histórica, este cierre llega en un momento en el que València ha querido mostrar que la capital valenciana es capaz de combinar gasto social y grandes proyectos de inversión sin perder el rumbo fiscal.
En los últimos años, la ciudad ha trabajado para recuperar músculo económico tras los vaivenes de la crisis y las dificultades de financiación en años anteriores, y la actual liquidación se presenta como un hito que algunos interpretan como prueba de una gestión ordenada y responsable.
Sin embargo, la oposición mantiene la cautela y reclama que las cuentas públicas deben reflejar con precisión la realidad de cada barrio y cada vecino, no solo los números macro y las promesas.
En definitiva, el debate está servido: mientras el equipo de gobierno presume de resultados, las fuerzas de la oposición piden mayor claridad y una ejecución más fiel de las inversiones previstas para que el presupuesto actual no sea solo una hoja de ruta teórica, sino un plan que se vea en la calle.