El Ayuntamiento de València acuerda adelantar la demolición de un edificio abandonado en el entorno de Pío XII y formaliza un plan de urbanización que incluye viviendas, zonas verdes y suelo dotacional en Campanar.

El Ayuntamiento de València ha dado un paso decisivo en Campanar al acordar con la promotora del Programa de Actuación Integrada Padre Doménech adelantar la demolición de un edificio sin uso que, durante décadas, se convirtió en símbolo de la degradación de la zona junto a la avenida Pío XII.

Este acuerdo, suscrito para la urbanización de un área total de 12.077 metros cuadrados entre la calle Pare Doménech y las avenidas Tirso de Molina y Pío XII, incluye una cláusula específica que adelanta la demolición varios meses, de forma que este proceso se desarrollará de manera simultánea a la reparcelación que ahora se inicia y que tendrá efectos en las fases de urbanización y más allá.

El concejal de Urbanismo, Vivienda y Licencias, Juan Giner, señaló que con este acto se da un paso definitivo para transformar una zona abandonada durante años y, al mismo tiempo, se abre la puerta a la construcción de 133 viviendas, de las que aproximadamente 20 serán de protección pública.

Este anuncio, según sus palabras, es un ejemplo claro de la labor del equipo de gobierno para revitalizar barrios y generar oportunidades de vivienda en toda la ciudad.

La actuación pretende remodelar por completo la fachada de la avenida Pío XII y garantizar una continuidad más fluida del viario peatonal, mejorando la conexión entre las distintas áreas de la ciudad.

En concreto, la inversión global para la urbanización asciende a 3.041.716,74 euros (IVA incluido), y las obras, que se gestionarían en un plazo estimado de seis meses, están a cargo del promotor Inmobiliaria Guadalmedina S.A. (IGSA). Aunque la cifra refleja el presupuesto oficial, supuestamente podría haber ajustes en función de las fases de ejecución y de eventuales modificaciones técnicas que surjan durante el proceso.

El proyecto contempla una vía de servicio en la avenida Pío XII con una anchura total de 23 metros, que incorpora un carril para bicicletas de 2,3 metros y un pavimento fonoabsorbente orientado a reducir la contaminación acústica.

También se prevén plazas de aparcamiento en batería y en cordón, además de una acera de 4,2 metros. Así mismo, se prevén sistemas urbanos de drenaje sostenible y un pavimento de material granular para gestionar de forma eficiente las aguas pluviales, junto a alumbrado público con luminarias LED de alta eficiencia y candelabros de fundición.

En la zona verde se plantarán especies de bajo consumo hídrico, con un enfoque de uso local y caducifolio predominante. Aunque las especificaciones técnicas son conocidas, presuntamente se mantendrán muros de contención de hormigón armado para salvar un desnivel de hasta 4 metros en la zona trasera y dar continuidad al viario peatonal.

En total, la intervención permitirá obtener 8.922 m² de suelo dotacional público, de los que casi 3.000 m² corresponderán a dos nuevas zonas verdes y 3.684 m² a viario peatonal. Estas áreas incluirán equipamiento de uso infantil, elementos biosaludables, fuentes, bancos y apoyos para movilidad reducida. Además, se conservará una parcela de 125 m² destinada a una posible futura ampliación del colegio existente en la zona.

El Plan de Actuación Integrada Padre Doménech prevé una edificabilidad máxima de 19.395,48 m² de techo, repartidos en 16.300 m² de uso residencial y 3.095 m² de uso terciario. En total, se prevé la construcción de 133 viviendas, de las cuales alrededor del 15% (unas 20) serán de protección pública. Este PAI recibió la aprobación de la Comisión de Urbanismo el 15 de diciembre de 2025 y, tras el periodo de información pública y la resolución de las alegaciones presentadas, se ha formalizado la firma del convenio que fija las bases para su ejecución.

La ejecución de estas obras, además de otorgar una nueva imagen al eje de Pío XII, se enmarca en el esfuerzo municipal por transformar espacios degradados en lugares de uso social y convivencia.

Supuestamente, la sinergia entre demolición, reparcelación y urbanización podría permitir la consolidación de un nuevo pulmón verde y una oferta de vivienda ampliada para los vecinos de Campanar, al tiempo que se articula una vía de acceso más eficiente y sostenible para la entrada a la ciudad por una de sus principales arterias.