València declarará Russafa Zona Acústicamente Saturada (ZAS) para ordenar el ocio nocturno: paralizará nuevas licencias, limitará terrazas y establecerá horarios más estrictos, buscando un equilibrio entre descanso vecinal y vida cultural.
El Pleno del Ayuntamiento tiene previsto cerrar la hoja de ruta para la ZAS de Russafa en la sesión del 30 de abril. Se trata de declarar oficialmente el barrio como Zona Acústicamente Saturada (ZAS), una figura que ya se ha utilizado en Valencia para reducir el impacto del ruido sin cortar el ritmo cultural y gastronómico que caracteriza a esta zona.
El objetivo es claro: proteger el descanso de los vecinos y, a la vez, mantener la actividad de bares, cafeterías y locales que dan vida al barrio.
La zona afectada abarca 18 calles de Russafa y contará con una llamada “zona de respeto” circundante para evitar que las actividades ruidosas se desplacen o se extiendan de forma descontrolada.
Así lo ha explicado el concejal de Mejora Climática, Acústica y Eficiencia Energética, Carlos Mundina, quien subraya que las medidas persiguen conciliar dos derechos que a veces chocan: el derecho al descanso y la libertad de hacer cultura, comer y divertirse en el barrio.
Una vez aprobada, la ZAS entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP). A partir de ahí, llegarán varias medidas de fondo para ordenar la convivencia entre vecinos y operadores económicos. En primer lugar, se suspende la concesión de títulos habilitantes para la instalación o ampliación de locales que generen actividad sonora o musical.
Es decir, no se podrán abrir nuevos locales ni ampliar los existentes si suponen un incremento de ruido en la zona. En segundo lugar, quedarán paralizadas las licencias para ambientación musical en locales y espacios públicos destinados al ocio.
Además, se suspende la instalación de nuevas terrazas en dominio público municipal y cualquier ampliación o modificación que aumente la superficie ocupada en las vías afectadas.
Todo ello con la intención de evitar concentraciones de actividades que, a veces, se traducen en ruidos nocturnos y movimientos de público que complican el descanso diario de los residentes.
Para garantizar el cumplimiento, la Policía intensificará la presencia en la zona y se creará una mesa permanente de trabajo. En ella participarán la administración municipal, la federación de asociaciones vecinales, asociaciones de consumidores y representantes del sector hostelero y turístico, para analizar efectos, evaluar la eficacia de las medidas y hacer seguimiento del control de la contaminación acústica.
La ZAS también introduce limitaciones horarias para la ocupación del dominio público con mesas y sillas. A partir de la aprobación definitiva, el horario permitido será diferente según la época del año. De 1 de marzo a 31 de octubre, se podrá ocupar de 8:00 a 00:30 horas, y hasta la 1:30 horas en las noches de viernes, sábado y vísperas de festivo.
En los meses de enero, febrero, noviembre y diciembre, el horario será de 8:00 a 0:00, y los viernes, sábados y vísperas de festivo tendrán permiso de 8:00 a 0:30.
Además, las tiendas de conveniencia no podrán permanecer abiertas entre las 22:00 y las 08:00.
Estas normas están amparadas por la normativa vigente de protección contra la contaminación acústica (Ley 7/2002, Decreto 104/2006 y la Ordenanza Municipal).
En lo que respecta al cierre de discotecas, se establece un tope de 03:30 horas de domingo a jueves y de 04:30 horas los viernes, sábados y vísperas de festivo, con excepciones puntuales para Fallas y determinadas fiestas señaladas (Nochebuena, Nochevieja y Noche de Reyes).
En la práctica, la “zona de respeto circundante” introduce medidas para limitar la densidad de actividades en el conjunto de la ZAS, especialmente en restaurantes, cafeterías y bares, con el objetivo de evitar movimientos migratorios de la oferta de ocio.
Todo, eso sí, está sujeto a la aprobación definitiva por parte del Pleno y a la publicación en los boletines oficiales para su entrada en vigor.
Historias previas señalan que València ha utilizado este mecanismo para ordenar el ocio en otros barrios y evitar conflictos entre vecinos y sectores culturales.
Con Russafa, el Ayuntamiento pretende un marco claro que proteja el derecho al descanso sin frenar la vitalidad del barrio, manteniendo a la vez la calidad de vida de sus residentes y la oferta cultural y gastronómica que da identidad al entorno.
La próxima sesión del Pleno será decisiva para confirmar este camino y marcará el inicio de la aplicación de estas medidas en una de las zonas más dinámicas de la ciudad.