El Ayuntamiento licita la finalización de la rehabilitación de tres inmuebles en el Cabanyal, con un presupuesto de 550.971,23 euros y un plazo de siete meses, para reactivar una intervención iniciada en 2020 y paralizada en 2022.

El Ayuntamiento de Valencia ha puesto en marcha la licitación para terminar la rehabilitación de tres inmuebles situados en el Cabanyal, un proyecto que pretende reactivar una intervención ya iniciada y que cuenta con un presupuesto actualizado de 550.971,23 euros y un plazo de ejecución de siete meses.

Los edificios objeto de la actuación se ubican en las calles Escalante, 196; Josep Benlliure, 163; y Amparo Guillem, 3, con acceso también desde Josep Benlliure, 161, formando un conjunto que, aunque mantienen su tipología individual, se concibe como unidad de proyecto.

La licitación fue anunciada por la Junta de Gobierno Local, que acordó sacar a concurso la terminación de estas obras mediante procedimiento abierto.

El total previsto para la intervención no representa una obra nueva desde cero, sino la reactivación y actualización de una intervención ya iniciada y paralizada tras la resolución del contrato con la empresa constructora.

El contrato original de ejecución se adjudicó en 2020 con un presupuesto de 332.760,80 euros; en 2022 se resolvió la relación contractual por demora e incumplimiento de la empresa licitadora.

Hasta ese momento se había ejecutado el 68,68% del presupuesto inicial, es decir 216.092,27 euros, principalmente en trabajos de estructura y cubiertas, quedando por realizar las labores de fachadas, carpintería, acabados e instalaciones.

La nueva convocatoria persigue una revisión integral de lo ejecutado, lo pendiente y la forma de terminar la obra, con precios actualizados y adaptada al planeamiento vigente y a la protección patrimonial de la zona.

Urbanísticamente, estos inmuebles forman parte de un suelo urbano dentro del conjunto histórico protegido y en ámbito BIC (Bien de Interés Cultural), por lo que las soluciones de fachada, carpintería y tratamiento exterior deben respetar ciertas exigencias patrimoniales.

Supuestamente, este movimiento podría suponer un impulso para la reactivación del Cabanyal y la mejora de la convivencia vecinal, manteniendo al mismo tiempo el patrimonio arquitectónico característico del barrio, que ha sido objeto de numerosos planes de conservación a lo largo de los años.