El Ayuntamiento de València sustituyó los atenuadores de impacto en seis pasos inferiores para reforzar la seguridad vial. Los nuevos dispositivos, homologados y capaces de absorber energía a velocidades de hasta 80 km/h, se instalaron en entradas y salidas de túneles clave de la ciudad.
València, 19/02/2026. El Servicio de Movilidad del Ayuntamiento ha completado la sustitución de los atenuadores de impacto en seis pasos inferiores de la ciudad: Mauro Guillén, Professor López Piñero, Doctor Peset Aleixandre-Primat Reig, Menéndez Pidal, Petxina-Blanquería y Guillem de Castro.
Estos dispositivos forman parte de un sistema de celdas metálicas deformables que permiten disipar la energía cinética de un choque y, en caso de impacto lateral, tienen la capacidad de devolver el vehículo a la calzada de manera controlada.
La actuación, llevada a cabo en las entradas o salidas de los pasos inferiores, se enmarca en la política municipal de reforzar la seguridad vial en tramos de menor altura, con una mayor exposición a colisiones entre vehículos y elementos de la vía.
Según el Ayuntamiento, la renovación busca no solo reducir la probabilidad de daños materiales sino también limitar las lesiones que podrían producirse en un choque.
En este sentido, los nuevos amortiguadores se presentan como una capa adicional de protección para conductores, peatones y usuarios de transporte público que circulan por estas zonas de la ciudad.
Los dispositivos instalados pertenecen a un estándar de calidad europeo y están homologados; cumplen, además, con la normativa UNE-EN 1317-3, que regula los elementos de contención y su desempeño ante impactos.
Este marco de referencia europeo garantiza que las celdas metálicas deformables absorben la energía de forma predecible y que su liberación de carga contribuye a reducir la severidad de las colisiones en superficies urbanas con tráfico mixto.
La sustitución se ha efectuado en las últimas semanas y constituye una parte de la estrategia de València para adaptar su infraestructura a las nuevas formas de movilidad, con especial atención a la seguridad de túneles, pasos subterráneos y cruces complicados donde se concentra el tráfico diario.
Presuntamente, el coste total de la operación podría rondar los 1,2 millones de euros, una cifra que, en la lógica de estos proyectos, se recupera a través de la reducción de daños y de la mejora general en la seguridad vial de la ciudad.
Aunque el importe exacto podría variar según avances en la instalación y pruebas finales, la voluntad municipal es clara: actualizar equipamientos antiguos que habían llegado al límite de su vida útil y garantizar una respuesta más eficaz ante eventuales colisiones.
A nivel histórico, la adopción de amortiguadores de impacto y otros elementos de contención ha ido ganando terreno en ciudades europeas como parte de una visión de movilidad más segura y sostenible.
Aunque cada municipio gestiona sus inversiones según sus prioridades presupuestarias, la tendencia apunta a renovar infraestructuras clave con tecnologías que permitan una desaceleración controlada y una menor severidad de incidentes.
En València, estas mejoras se suman a otras iniciativas de seguridad vial orientadas a mejorar la convivencia entre vehículos, peatones y usuarios de transporte público.
La coordinación entre servicios municipales, la revisión periódica de equipamientos y la vigilancia continua de las condiciones de los túneles subterráneos son piezas esenciales para garantizar que las inversiones se traduzcan en beneficios tangibles para la seguridad y la movilidad de todos los habitantes y visitantes de la ciudad.