El Ayuntamiento instala 27 bolardos de acero y fundición en Isabel la Católica para impedir estacionamientos indebidos y mejorar la seguridad de la comunidad educativa del San Vicente Ferrer-Dominicos; se proyecta una actuación similar en Hernán Cortés con alrededor de 80 bolardos.

26 de marzo de 2026. El Ayuntamiento de València, en coordinación con el colegio San Vicente Ferrer-Dominicos del barrio Pla del Remei, ha instalado 27 bolardos de acero y fundición en la calle Isabel la Católica para evitar el estacionamiento indebido y mejorar la seguridad vial alrededor del centro educativo.

El objetivo es claro: que niños, padres y docentes puedan entrar y salir sin el riesgo que generan vehículos mal estacionados. El servicio de Movilidad había recibido quejas de la comunidad educativa y de las familias, que destacaban la inseguridad en las puertas del colegio a la hora de la entrada y la salida.

Con estos bolardos, se crea una barrera física que impide que los coches invadan la zona de paso peatonal y, al mismo tiempo, mantiene despejadas las aceras para los desplazamientos a pie.

La calle Isabel la Católica es una vía de un solo carril y las aceras están a nivel de calzada, lo que facilita el tránsito de vehículos desde la Gran Vía Marqués del Turia hacia Colón.

En la práctica, esto ha generado situaciones de riesgo cuando los conductores aparcan en lugares no permitidos para dejar o recoger a menores frente al colegio.

Ante esa realidad, los bolardos cumplen doble función: ordenan el aparcamiento y protegen la circulación peatonal, especialmente en franjas horarias sensibles para familias y personal docente.

El plan no se queda ahí. En la misma zona, el consistorio ha anunciado que pronto se implantará una solución similar en la calle Hernán Cortés, vía paralela a Isabel la Católica.

En este caso se prevé colocar alrededor de 80 bolardos de acero y fundición para completar la medida de seguridad en el eje Pla del Remei, una zona con alta actividad comercial y educativa.

El objetivo es claro: lo que hoy se prueba en una calle se extiende a un conjunto de calles para mejorar la convivencia y evitar conflictos entre coches y peatones.

Desde Movilidad subrayan que estas actuaciones no buscan dificultar la circulación, sino ordenar el uso de la vía para que residentes, familias y alumnado puedan desplazarse con mayor tranquilidad.

Se insiste en que la finalidad es reducir los riesgos y evitar escenas de riesgo en la entrada y salida de las escuelas, algo que en meses recientes ha sido tema de debate en el barrio.

Más allá de este caso concreto, la estrategia de Valencia en materia de seguridad vial y orden urbano ha ido ganando protagonismo en los últimos años.

Aunque cada barrio tiene su historia, la idea general es la misma: devolver espacios a los peatones y hacer de las calles un lugar seguro para las personas, especialmente para los más pequeños.

En la práctica, esto implica, además de bolardos, señalización adecuada y, cuando procede, campañas de educación vial para conductores y familias.

La ciudadanía puede esperar que estas medidas se mantengan en revisión periódica para valorar su efectividad y posibles ajustes. Para muchos vecinos y comerciantes del Pla del Remei, la llegada de estos bolardos es bien recibida, ya que aporta claridad, orden y, sobre todo, la seguridad necesaria en un entorno donde conviven colegios, parques y comercios.

En resumen, una apuesta por calles más seguras y más normales para la vida diaria de la gente."