Más de 70 estudiantes de institutos valencianos participan en un programa pionero que combina videojuegos y neurotecnología para mejorar el bienestar emocional en adolescentes, con una inversión cercana a los 150.000 euros.

València se sitúa nuevamente a la vanguardia de la innovación educativa y en salud mental juvenil con la puesta en marcha de un proyecto pionero que combina la gamificación y las neurotecnologías para mejorar el bienestar emocional de los adolescentes.

La iniciativa, denominada ‘Neurogaming School’, ha sido desarrollada por CyberZen Games, una empresa ubicada en el centro de innovación La Harinera, y cuenta con la colaboración de la ciudad a través de programas como València Game City y València Innovation Capital.

Este proyecto, que supuestamente ha contado con una inversión aproximada de 135.000 euros (equivalente a unos 150.000 dólares), busca integrar en la educación y la salud mental de los jóvenes las ventajas que ofrecen los videojuegos y las tecnologías de realidad virtual (VR) y neurofeedback.

La finalidad principal es que los estudiantes aprendan a gestionar sus emociones, mejorar su atención y controlar su impulsividad, habilidades que son fundamentales en la adolescencia y que, presuntamente, se ven afectadas por el uso excesivo de redes sociales.

Supuestamente, un reciente estudio publicado por la revista Nature subraya que uno de cada cinco jóvenes españoles pasa más de dos horas diarias en plataformas como TikTok, un tiempo que puede representar un riesgo para su salud emocional y cognitiva.

La problemática es similar en otros países europeos, donde el uso excesivo de redes sociales ha sido vinculado a cuadros de ansiedad, depresión y dificultades de concentración.

Consciente de esta realidad, el Ayuntamiento de València, a través de su concejalía de Innovación y Salud, ha promovido este piloto que combina técnicas psicoterapéuticas probadas con metodologías lúdicas, con el objetivo de que los jóvenes puedan adquirir habilidades para manejar mejor su bienestar emocional.

El programa se ha desarrollado durante un mes en La Harinera, donde participaron estudiantes de 12 a 16 años de los institutos IES El Grau, IES Benicalap e IES Districte Marítim.

En total, más de 70 alumnos y alumnas, divididos en pequeños grupos de entre 12 y 15 participantes, asistieron a sesiones teórico-prácticas diseñadas específicamente para su edad.

Durante las sesiones, los estudiantes aprendieron conceptos básicos sobre salud mental y bienestar emocional mediante materiales audiovisuales adaptados a su nivel.

También se les enseñaron ejercicios sencillos de atención plena y técnicas de control emocional para afrontar dificultades cotidianas.

En la parte práctica, los jóvenes participaron en juegos y competiciones que utilizaban tecnología de vanguardia. Uno de los simuladores más destacados fue Focus3, que combina realidad virtual y neurotecnología para entrenar la concentración y la gestión emocional de manera individual.

Además, usaron Neurotag, un innovador eSport controlado por la mente mediante una interfaz neuronal, en el que el ganador es quien logra mantener mayor calma y concentración.

Presuntamente, los resultados del piloto fueron muy positivos. Tras la evaluación mediante cuestionarios específicos, se observó que la mayoría de los participantes aplicó en su vida diaria las técnicas aprendidas durante las sesiones, logrando mejores resultados en las competiciones y demostrando una mayor capacidad para gestionar sus emociones.

Paula Llobet, concejala de Turismo, Innovación y Captación de Inversiones, afirmó que “con este proyecto hemos querido aprovechar las tecnologías modernas, las metodologías psicoterapéuticas y la gamificación para ayudar a nuestros jóvenes a desarrollar habilidades clave para su salud mental”.

Desde València Innovation Capital, se busca convertir la ciudad en un referente en innovación tecnológica en el Mediterráneo, promoviendo colaboraciones entre el sector público y privado, y fomentando la creación de empleo de alta cualificación.

Este tipo de iniciativas refuerzan el compromiso de València con un modelo de ciudad resiliente, moderna y centrada en el bienestar de sus ciudadanos, en especial de sus jóvenes, que representan el futuro de la urbe y del conjunto de la sociedad europea.