La alcaldesa María José Catalá lidera el inicio de la reasfaltación integral de la Gran Vía Marqués del Túria, una obra de 1,24 millones de euros para mejorar la seguridad, reducir el ruido y avanzar hacia una ciudad más sostenible.
València ha dado inicio a una intervención importante en una de sus vías más transitadas: la Gran Vía Marqués del Túria. La operación, que llega tras más de tres décadas sin una renovación de este tipo, busca modernizar el firme, mejorar la seguridad vial y, sobre todo, reducir el ruido que genera el tráfico diario.
La alcaldesa, María José Catalá, estuvo presente en el primer día de trabajos junto a técnicos y representantes de la ciudadanía, subrayando que esta actuación es necesaria para la ciudad y para los vecinos que viven y trabajan alrededor de esta avenida tan clave.
La actuación, adjudicada a la empresa Pavasal Empresa Constructora SAU por un importe de 1.240.614,21 euros, abarca un tramo que supera los 22.000 metros cuadrados de calzada. El ámbito cubre desde el cruce con la avenida Jacinto Benavente hasta la confluencia con la avenida del Regne de Valencia y la calle Russafa. Con esta intervención, València concreta su objetivo de renovar a fondo las grandes arterias urbanas, mejorando no solo el firme sino también la experiencia de quienes circulan a pie, en coche o en transporte público.
El nuevo pavimento que se va a instalar es fonoabsorbente, una tecnología diseñada para reducir el ruido del tráfico. Se espera que este tipo de firme disminuya el ruido ambiental hasta 10 decibelios, una mejora notable para los vecinos que conviven con el sonido constante de la circulación.
Además, se espera que el impacto ambiental se reduzca: se estima que las emisiones de CO₂ asociadas a la circulación podrían disminuir hasta un 20 % gracias, entre otras cosas, a una mayor adherencia y a la reducción de frenadas y aceleraciones bruscas.
En cuanto a la distribución del espacio, en los tramos transversales que se usan para giros y cambios de sentido se aprovechará el terreno que sobra al eliminar las plazas de aparcamiento convencionales.
Así se habilitarán zonas de carga y descarga y, además, se crearán 96 plazas de parking para motocicletas, lo que ayuda a mejorar la convivencia y la fluidez del tráfico en la zona.
Es importante recordar que el carril bus no recibirá el mismo tratamiento: se mantendrá con asfalto convencional por razones técnicas, ya que las frenadas y arrancadas continuas de los autobuses pueden afectar al rendimiento y a la durabilidad de este tipo de mezcla.
La obra se ejecutará por fases para minimizar molestias. En una primera fase se trabajará durante el día en aceras, rigolas, imbornales y drenaje, buscando corregir hundimientos y mejorar la evacuación de aguas pluviales.
El objetivo es mantener la circulación con afectaciones puntuales en el tramo en obras. El fresado y el asfaltado propiamente dicho se desarrollarán principalmente de noche, a partir de aproximadamente el 20 de julio, con horarios de domingo a jueves.
Se prevén cortes de tráfico en los tramos intervenidos y se prevé la presencia de dos máquinas funcionando a la vez para lograr una rodadura homogénea y evitar juntas en el pavimento.
El Ayuntamiento ha coordinado el calendario con la asociación vecinal del Pla del Remei-Gran Vía, con representantes del comercio del centro, la Delegación de Movilidad, la EMT y la empresa adjudicataria.
Las seis paradas de la EMT en las inmediaciones se mantendrán operativas, aunque podría haber traslados puntuales para adaptar las paradas al avance de las obras, sin eliminar ninguna de ellas.
Catalá ha insistido en que esta actuación forma parte de una estrategia más amplia para extender el uso de pavimentos fonoabsorbentes en grandes avenidas y en nuevos desarrollos urbanos.
En total, el Ayuntamiento está impulsando más de 130.000 metros cuadrados de este tipo de firme en distintos puntos de València, como la Gran Vía, la calle Colón, el eje Pérez Galdós-Giorgeta, la avenida de las Corts Valencianes, General Avilés y el PAI Malilla Sur.
El objetivo, dice la alcaldesa, es que las grandes arterias de la ciudad sean más seguras, más sostenibles y más habitables para todos.
Este proyecto llega en un momento en que la ciudad está priorizando intervenciones de movilidad y urbanismo que buscan no solo mejorar la infraestructura, sino también la calidad de vida de los habitantes.
Las obras, con una duración estimada de dos meses, deben concluir hacia finales de agosto, justo antes del inicio del próximo curso escolar, y se enmarcan dentro de un esfuerzo municipal más amplio por renovar arterias urbanas y dar a València un paisaje urbano más moderno y preparado para el siglo XXI.