La Banda Sinfónica Municipal de València protagonizó un recital al aire libre para conmemorar los 600 años desde la finalización de la torre del Micalet, dentro de la estrategia cultural València Music City.

La Plaza de la Reina volvió a convertirse en un escenario al aire libre para una cita cultural de alta resonancia. La Banda Sinfónica Municipal de València ofreció un concierto destinado a conmemorar el 600 aniversario de la finalización de la torre del Micalet, un hito que marcó el perfil de la ciudad en el siglo XV y que aún acompaña su horizonte.

El programa, enmarcado en la estrategia València Music City, presentó la Obertura 1812 de Chaikovski, con el habitual repique de las campanas del Micalet como contrapunto sonoro y un cierre con disparos de pirotecnia que iluminó la plaza.

Entre las piezas destacaron la marcha valenciana El Micalet, compuesta por Miguel Asins Arbó, y el poema sinfónico Es xopà fins a la Moma de Salvador Giner, obras que conectan la tradición local con la magnitud de un aniversario que refuerza la identidad de la ciudad.

El conjunto municipal ofreció el recital junto a la Asociación Cultural de Campaneros de la Catedral de València, en una colaboración que subraya la música como eje social.

El acto fue presidido por el portavoz del Gobierno municipal, Juan Carlos Caballero, quien subrayó que con este tipo de actos el Ayuntamiento refuerza la cultura como motor vertebrador de la ciudad y afianza la colaboración entre la Banda Municipal y la Asociación de Campaneros de la Catedral.

Este encuentro se inscribe en la línea de la estrategia València Music City y demuestra una continuidad entre patrimonio, artes escénicas y puesta en marcha de iniciativas culturales abiertas a la ciudadanía.

La jornada también tuvo un componente histórico, ya que las campanas del Micalet son símbolo de la torre de la catedral de València, y el cierre de la actuación estuvo marcado por una mascletà que anticipó la llegada de las Fallas.

Según el Gobierno municipal, este acto refuerza la idea de la cultura como eje vertebrador de la ciudad y reafirma la voluntad de convertir la plaza en un punto de encuentro para la oferta cultural de la temporada.

En cuanto a la respuesta del público y a la organización, la información disponible indica que la presencia fue notable y que la afluencia podría haber superado las expectativas iniciales.

Presuntamente las entradas tenían un precio desde 8,50 €, una cifra que, según la difusión de la organización, pretendía facilitar el acceso a vecinos y visitantes durante una jornada cargada de música y festividad.

Supuestamente, este tipo de actos podrían convertirse en un pilar de la programación cultural de la ciudad para la primavera, reforzando la marca de València como destino de cultura y patrimonio.

Como contexto histórico adicional, la finalización de las obras de la torre del Micalet se asocia a un hito que tuvo lugar en febrero de 1426: la colocación de la gran campana municipal que dio nombre al campanario.

Este detalle no solo enriquece la memoria colectiva, sino que también favorece la proyección de la ciudad como escenario vivo de historia, música y ceremonial cívico.