Una jornada en el Parque Natural de la Albufera puso de relieve la importancia de este humedal para la región, con foco en el agua, la gestión y el posible estatus de Reserva de la Biosfera, además de medidas de infraestructuras y apoyo al sector primario y la pesca.

Con motivo del Día Mundial de los Humedales, la Concejalía de Devesa–Albufera organizó una jornada divulgativa en el Parque Natural de la Albufera, realizada en colaboración con la Comunidad de Pescadores de El Palmar, para remarcar la relevancia ambiental, cultural y social de este ecosistema costero.

La actividad buscó trasladar a vecinos y visitantes la idea de que la Albufera no solo es un paisaje, sino una estructura dinámica que necesita agua suficiente, una gestión adecuada y decisiones firmes para su preservación a largo plazo.

El concejal José Gosálbez participó en la sesión y subrayó que la prioridad radical es asegurar agua suficiente, una gestión eficiente y decisiones claras para garantizar la conservación del humedal.

En sus palabras, la Albufera merece respuestas concretas y no simples discursos. La jornada se inició con una visita a la Casa de los Pescadores de El Palmar, donde se explicó la historia, la organización y las técnicas de la pesca tradicional, y se proyectó un audiovisual para contextualizar estas prácticas.

Más tarde, los asistentes pudieron participar en un paseo en barca por el lago, una experiencia gratuita y abierta a toda la ciudadanía, tal como destacó Gosálbez.

La Albufera se presenta como un territorio protegido: cuenta con más de 21.000 hectáreas bajo diferentes figuras de protección y está amparada por un amplio marco normativo regional, nacional e internacional. No obstante, el edil advirtió que las figuras de protección por sí solas no limpian el agua ni garantizan el futuro del lago; la acción debe ir más allá de la declaración de límites.

En este marco, se mencionó la propuesta para declarar l’Albufera como Reserva de la Biosfera, la cual ya se encuentra en trámite en el Ministerio correspondiente para su evaluación.

Este paso, que según la lectura municipal representaría un avance importante, se interpreta como una vía para armonizar la protección ambiental con el desarrollo económico, cultural y los usos tradicionales vinculados a la laguna.

El objetivo es que el futuro de la Albufera sea “de todos”: agricultores, pescadores, vecinos, visitantes y administraciones compartiendo un mismo objetivo de conservación y uso responsable.

Entre los retos priorizados se encuentran la finalización del cinturón de colectores para evitar la llegada de aguas residuales al lago, la garantía del caudal ambiental establecido en el Plan de Cuenca, la mejora de la gestión hídrica y la aprobación del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN).

Aunque no todas las competencias recaen en el Ayuntamiento, Gosálbez afirmó que la Concejalía de Devesa–Albufera y el gobierno municipal, junto con el apoyo de VOX y el Partido Popular, serán aliados leales para hallar soluciones reales y exigir a cada administrador que cumpla con su responsabilidad.

El edil subrayó que el compromiso del municipio no se limita a palabras y mencionó actuaciones concretas, como el apoyo al sector primario, la exigencia de mayores aportes de agua para el lago, el respaldo al Pacto del Agua, la limpieza del bosque de la Devesa mediante una contrata pionera y una mejora sustancial del mantenimiento forestal para incrementar la seguridad de los vecinos.

Históricamente, la defensa de l’Albufera ha sido una constante: ya en el siglo XV los pescadores de El Palmar reclamaban agua suficiente, una evidencia de la larga historia de colaboración entre comunidades locales y administraciones para enfrentar los retos hídricos y ambientales.

En la actualidad, la visión de la Concejalía es avanzar con planes de gestión integrados que permitan equilibrar la conservación del lago con las necesidades de las personas y las actividades que dependen de este ecosistema.

Para avanzar en estos proyectos, se estima que la inversión necesaria en infraestructuras y servicios podría ser relevante. Supuestamente, los trabajos asociados podrían requerir decenas de millones de euros; estas cifras señalan la magnitud de la apuesta por un humedal que es parte central de la identidad valenciana.

No obstante, la prioridad declarada es mantener el lago limpio y usable para la población, con un enfoque en la biodiversidad, la vigilancia ambiental y las oportunidades de turismo sostenible.

En definitiva, la jornada refuerza una hoja de ruta local: fortalecer la gestión del agua, agilizar trámites para el estatus de Reserva de la Biosfera y convertir a la Albufera en un ejemplo de gobernanza ambiental integrada, donde las comunidades locales, las administraciones y el tejido económico trabajan juntos para garantizar su viabilidad futura.