La gobernadora Hochul anuncia un préstamo de 2 millones para una aseguradora colectiva de vivienda asequible, buscando bajar primas y asegurar la continuidad de proyectos de alquiler accesible en Nueva York.
Nueva York se enfrenta a un reto claro: hacer más barata la vivienda para familias y mantener la calidad de los inmuebles. En ese marco, la gobernadora Kathy Hochul anunció un paso concreto para frenar el aumento de los costes de los seguros que encarecen la vivienda asequible.
Se trata de un préstamo de 2 millones de dólares destinado a Milford Street Captive Insurance Company, una aseguradora colectiva creada y gestionada por propietarios y operadores del sector de vivienda asequible en el estado.
El objetivo es sencillo, pero importante: que la propia red de operadores se autoasegure una parte de los riesgos y, así, baje el coste de las primas para edificios con alquiler regulado o con acuerdos de vivienda pública.
Este enfoque, conocido como aseguradora cautiva o captiva, busca repartir mejor el gasto entre los partícipes y reducir la dependencia de aseguradoras comerciales caras.
La inversión de Empire State Development, la agencia de desarrollo económico del estado, pretende garantizar la viabilidad a largo plazo de este modelo y apoyar una vía novedosa para hacer frente a unos costes que, en muchos casos, amenazan la continuidad de proyectos de vivienda asequible.
Según Hochul, estas medidas forman parte de su ambicioso programa para que más familias puedan vivir y prosperar en Nueva York, sin que los precios de seguros se coman una parte excesiva de la renta o de los presupuestos de mantenimiento.
El contexto es claro: entre 2019 y 2023, los seguros de responsabilidad civil para la vivienda asequible en la ciudad de Nueva York crecieron a un ritmo notable, con primas que, de media, subieron de forma sostenida cada año.
Un informe publicado en marzo de 2024 por la New York Housing Conference destacaba precisamente ese incremento, lo que empuja a los operadores a buscar soluciones que reduzcan costes sin sacrificar la seguridad ni la calidad de las viviendas.
En esa línea, el proyecto de Milford Street se presenta como una herramienta adicional dentro de la estrategia estatal para bajar gastos y liberar recursos para el mantenimiento y la construcción de nuevas unidades.
Este esfuerzo se enmarca dentro de otra iniciativa más amplia: el programa piloto de Reducción de Riesgos y Asequibilidad de Seguros de la HCR (Administración de Vivienda y Renovación de Nueva York).
Anunciado en febrero, ese programa piloto, con una inversión de 5 millones de dólares, está diseñado para ayudar a proveedores de vivienda sin fines de lucro a reducir costes mediante el uso de aseguradoras captivas.
En su desarrollo, las autoridades han puesto sobre la mesa la idea de incluir administradores como Urban Homesteading Assistance Board y Housing Partnership Network, que trabajarán con los proveedores de vivienda sin fines de lucro para valorar el perfil de riesgo de sus inmuebles y facilitar la adopción de este mecanismo.
Milford Street, por su parte, es una entidad distribuida entre sus propios participantes y reasegura pólizas contratadas por edificios de alquiler asequible en Nueva York que cuentan con acuerdos regulatorios de control de rentas y financiación pública.
Su domicilio legal está en Vermont y está regulada por la División de Seguros del Departamento de Regulación Financiera de Vermont, lo que refleja una vía administrativa distinta a la del estado de Nueva York.
La iniciativa forma parte de la agenda de vivienda de Hochul, que incluye el plan de vivienda de 25 mil millones de dólares para cinco años y la meta de crear o preservar 100.000 viviendas asequibles, de las cuales 10.000 deberían contar con servicios de apoyo para colectivos vulnerables y la electrificación de 50.000 hogares. Hasta ahora, el estado ya ha creado o preservado más de 81.000 viviendas asequibles. Además, bajo su liderazgo se han puesto en marcha programas como Pro-Housing Communities, que otorga a localidades certificadas un acceso directo a fondos estatales de hasta 750 millones de dólares.
Más de 410 comunidades han obtenido la certificación Pro-Housing.
Con estas medidas, el objetivo no es solo construir más viviendas, sino también estabilizar costes, proteger las propiedades y mantener altos estándares de calidad para los inquilinos.
En palabras de las autoridades, estas herramientas innovadoras muestran la voluntad de combinar responsabilidad, economía y eficiencia para afrontar el reto de la vivienda asequible en Nueva York, sin perder de vista la importancia de un marco regulatorio sólido y de una gestión prudente de los recursos públicos.