La gobernadora Hochul, el alcalde Mamdani y la comisionada Tisch anunciaron que la Gran Manzana sigue siendo la ciudad más segura entre las grandes urbes del país, con datos de 2025 del NYPD que muestran caídas en homicidios y delitos en el metro, acompañadas de inversiones en tecnología y cooperación interinstitucional.
En una comparecencia conjunta, la gobernadora Kathy Hochul, el alcalde Zohran Mamdani y la comisionada de la Policía de Nueva York, Jessica Tisch, afirmaron hoy que la Gran Manzana continúa siendo la ciudad más segura entre las grandes urbes del país.
Los nuevos datos de 2025, revelados por el NYPD y expuestos esta mañana en una conferencia de prensa, detallan una tendencia de descenso en homicidios, hurtos en comercios, robos y delitos en el sistema de transporte subterráneo.
Los índices de tiroteos y el número de personas heridas por armas de fuego alcanzaron también mínimos históricos durante el año anterior.
El mensaje central de las autoridades ha sido claro: seguridad no es solo una cuestión de presencia policial, sino de una estrategia integral que combina tecnología, personal y cooperación entre niveles de gobierno.
En ese marco, se ha reforzado la presencia policial en el metro y se ha dotado a la ciudad de herramientas que permiten actuar con mayor rapidez y eficiencia en espacios públicos y rutas de movilidad.
La NYPD, la Policía de Transporte y la MTA están trabajando de forma más integrada que nunca, con un énfasis especial en vigilar puntos neurálgicos, estaciones problemáticas y corredores de alta afluencia.
Entre las herramientas desplegadas figuran drones de vigilancia y lectores de matrículas que facilitan el rastreo de vehículos y posibles patrones delictivos, así como la optimización de patrullajes en tiempo real.
Como parte de la estrategia, Hochul explicó que se fortaleció una iniciativa interinstitucional: la Interstate Gun Interdiction Task Force, que ya cuenta con la colaboración de 12 estados para contrastar el flujo de armas hacia la ciudad, un esfuerzo orientado a cortar lo que los funcionarios llaman el Iron Pipeline.
Esta coordinación se apoya en el intercambio de información y en la capacidad de conectarse con redes nacionales para desactivar operaciones criminales antes de que se materialicen en delitos.
Además, se ha ampliado la inversión en tecnología y capacitación: se destinaron alrededor de 3.000 millones de dólares a nivel estatal para fortalecer capacidades de investigación, seguridad en transporte y herramientas de prevención. En euros, esa cifra se aproxima a unos 2,8 mil millones de euros, cifra que los responsables señalan como crucial para mantener a la ciudad a la vanguardia de las políticas de seguridad.
En el plano legal, las reformas incluyen normas de fianza más contundentes para evitar que reincidentes queden en libertad, leyes de descubrimiento más claras para evitar lagunas procesales y leyes de alerta roja (red flag laws) más estrictas, que permiten intervenir ante señales de amenaza.
Expertos señalan que estas medidas buscan reducir el tiempo de respuesta ante conductas peligrosas y fortalecer la protección de víctimas, especialmente en escenarios de violencia doméstica.
Paralelamente, el plan de seguridad ha puesto énfasis en las capacidades del sistema de transporte público: más oficiales en el metro, mayor presencia de equipos especializados y una mayor inversión en tecnologías que permitan anticipar incidentes antes de que ocurran.
También se mencionó la intención de proteger lugares de culto y templos, con estrategias que contemplan la prevención de riesgos en espacios comunitarios vulnerables.
El gobernador agregó que, según la agenda anunciada, se avanzará en la próxima semana con un plan para enfrentar las armas impresas en 3D, conocido como ghost guns, y otras amenazas emergentes.
Presuntamente, este plan será presentado formalmente por las autoridades en breve, con el objetivo de cerrar brechas entre la tecnología disponible y las tácticas criminosas.
Por su parte, Mamdani destacó que la colaboración entre el gobierno estatal y el municipal ha transformado la experiencia de seguridad para los residentes y para quienes visitan la ciudad.
La sensación de tranquilidad en las calles, dijo, es un resultado directo de las decisiones tomadas y de la capacidad de responder con eficacia ante cada desafío.
En síntesis, las autoridades subrayan que la seguridad en Nueva York no depende de un solo instrumento, sino de una sinergia entre inversión tecnológica, políticas públicas robustas y una coordinación que se mantiene como eje de la estrategia para mantener a la ciudad como la referencia en seguridad entre las grandes urbes de la nación.