Una ballena franca del Pacífico Norte, una de las especies más amenazadas del mundo, fue fotografiada cerca de Malcolm Island, en British Columbia. El hallazgo, documentado por un equipo de investigación, ofrece esperanza para entender mejor a estos cetáceos y reforzar su conservación.
Un avistamiento extraordinario sacudió las aguas frente a la costa de British Columbia cuando una ballena franca del Pacífico Norte, una de las especies más amenazadas del planeta, apareció cerca de Malcolm Island y rompió la superficie varias veces.
El hallazgo fue documentado por Troy Bright, investigador de Bere Point Research, quien lleva 30 años siguiendo cetáceos en esta zona.
La ballena observada era juvenil, de unos ocho metros, y mostró características que permiten identificarla sin lugar a dudas. Sus aletas pectorales son cortas y negras; no presenta aleta dorsal y la espalda luce lisa, rasgos distintivos de la ballena franca del Pacífico Norte.
Bright pudo fotografiarla cuando apareció y permaneció en la superficie durante breves periodos antes de sumergirse.
Con la ayuda de una licencia de investigación del DFO, Jared Towers pilotó un dron para confirmar la especie y estimar la edad; aún no se determina su sexo.
Este avistamiento es especialmente relevante porque las ballenas francas del Pacífico Norte se han visto en BC solo siete veces y su población es la más amenazada de Canadá, con menos de 50 individuos en estas aguas.
Los cetáceos de esta especie pueden medir alrededor de ocho metros y se alimentan filtrando copépodos mediante una técnica conocida como skim feeding, una de las razones por las que el Pacífico es tan productivo.
En Canadá hay pocos registros de esta especie y aún hay lagunas sobre dónde nacen o se reproducen; en 2024, científicos de NOAA trabajaron con sonobuoys para detectar su acústica y confirmar su presencia en zonas cercanas a Langara Island, cerca de Haida Gwaii.
Otra particularidad es que emiten cantos de corta duración, a veces descritos por investigadores como gunshot calls; estos sonidos ayudan a estudiar su distribución y comportamiento.
Este hallazgo alimenta la esperanza: cada avistamiento aporta pistas sobre su alimentación, sus áreas de vida y, sobre todo, qué esfuerzos de conservaci f3n deben priorizarse para que estas ballenas puedan recuperarse.
Los expertos subrayan que proteger los hábitats críticos y reducir el riesgo de colisiones con barcos son pilares esenciales para la recuperación de una especie que fue cazada de forma masiva durante los siglos XIX y XX.
Aunque la población de BC es muy pequeña, cada nueva observación impulsa la ciencia y refuerza la necesidad de vigilancia y protección de estas aguas.
Este encuentro en Malcolm Island deja una sensación de ánimo prudente; sigue siendo una especie rara y en peligro, pero también un recordatorio de que la vigilancia y la investigación continuadas pueden traer respuestas y, con ellas, oportunidades para la conservación a largo plazo.