Gordo, una rara serpiente de cascabel, fue atropellada el verano pasado, pero su legado continúa: su pareja dio a luz a siete crías que serán liberadas para recuperar la especie en Ontario.
La historia de Gordo, una serpiente de cascabel de la subespecie Massasauga oriental, es trágica pero esperanzadora. Este ejemplar macho, considerado uno de los últimos de su especie en la región de Windsor-Essex (Ontario), fue encontrado muerto el pasado septiembre en la carretera Matchett Road, presumiblemente atropellado por un vehículo.
Pero antes de morir, Gordo cumplió con su misión: se apareó con una hembra llamada Ashley, y ahora ella ha dado a luz a siete crías que llevan su genética.
Según Jonathan Choquette, biólogo y responsable del programa de recuperación de reptiles de la pradera Ojibway, perteneciente a Wildlife Preservation Canada, las crías nacieron en primavera en el zoológico de Toronto, donde Ashley fue enviada para reemplazar su implante de transmisor.
Allí, una radiografía reveló que estaba embarazada. Como todas las serpientes de cascabel, la Massasauga oriental es ovovivípara: los huevos eclosionan internamente y las crías nacen vivas. Ahora, los siete pequeños serpenteantes permanecerán en cautiverio hasta que tengan un año, y se espera que el próximo verano sean liberados en el complejo de pradera Ojibway, continuando así el legado de Gordo.
Para Choquette, esta noticia es simbólica: «Esas crías tienen sangre de Ojibway en sus venas», afirma. Y es que la Massasauga oriental está al borde de la extinción local en Windsor-Essex. Se estima que quedan menos de diez ejemplares en la zona, lo que hace que cualquier nacimiento sea crucial. Esta especie es la única serpiente venenosa de Ontario y está considerada en peligro crítico en toda la provincia. Según Ontario Nature, estos animales suelen pasar desapercibidos; si se sienten amenazados, hacen sonar su cascabel o se retiran, y solo muerden como último recurso.
Gordo era un ejemplar excepcional, criado en el zoológico de Toronto pero con un linaje que se remonta a serpientes rescatadas en LaSalle hace más de 25 años.
Fue llevado al complejo de pradera Ojibway con la esperanza de revitalizar la población, y los científicos lo monitoreaban mediante un transmisor electrónico.
Tras su muerte, su cuerpo fue identificado gracias a ese implante.
El programa de recuperación es vital para evitar la desaparición total de esta especie en la región. La pradera Ojibway es el único hábitat de pastizal alto donde sobrevive la Massasauga en Canadá, lo que lo convierte en un elemento único del patrimonio natural canadiense.
Gracias a la reproducción de Gordo y Ashley, el futuro de esta serpiente en Ontario tiene una nueva oportunidad.
Mientras tanto, los siete bebés crecen bajo cuidado humano. Para Choquette, cada uno de ellos representa una esperanza: «La población no es viable a menos que hagamos el trabajo de aumentarla». Y ese trabajo, gracias a Gordo, ya ha dado frutos.