Una tendencia emergente en redes sociales utiliza la app Prankshit para simular chats con la actriz Ananya Pandey, desatando debates sobre entretenimiento y desinformación en la era digital.

Mumbai, 15 de enero. Una nueva ola de sátira digital recorre las redes impulsada por la aplicación Prankshit, que permite generar capturas de chats fabricados con la actriz de Bollywood Ananya Pandey.

Supuestamente, estas publicaciones se presentan como filtraciones para captar la atención de los usuarios y disparar discusiones sobre la frontera entre entretenimiento y desinformación.

La tendencia ya circula bajo etiquetas virales como «Spill the Tea» y «New Expose», que funcionan como ganchos para maximizar la difusión.\n\nQué ofrece la herramienta y por qué llama tanto la atención. Prankshit permite personalizar cada elemento del chat: nombre de contacto, foto de perfil, la insignia de verificación azul y el contenido de los mensajes enviados y recibidos.

A diferencia de los deepfakes tradicionales, estas capturas simuladas requieren, presuntamente, un nivel técnico mínimo y pueden crearse con herramientas accesibles, lo que explica la rápida proliferación de estas publicaciones en Instagram y X (antes Twitter).

El resultado es una experiencia casi indistinguible para usuarios noveles, lo que ha generado preocupación entre especialistas en alfabetización digital.\n\nImpacto y debates en torno a la desinformación. Digital literacy y defensores de la seguridad en línea advierten que, si bien gran parte del ciclo se presenta con un tono irónico, la línea entre sátira y evidencia puede volverse borrosa.

Supuestamente, el formato de “filtraciones” podría degradar la comprensión pública sobre la privacidad y la veracidad de las pruebas, especialmente cuando las supuestas pruebas llegan a manos de audiencias jóvenes que confían en la inmediatez de lo visual.

En este marco, algunos analistas señalan que este tipo de contenido podría normalizar la idea de que cualquier captura es aceptable si se presenta como broma.\n\nRespuesta de la actriz y de las plataformas. Ananya Pandey no ha emitido una declaración formal sobre este fenómeno satírico específico, presuntamente para evitar alimentar la polémica. Por su parte, las plataformas sociales han empezado a aplicar etiquetas que advierten sobre el “contenido alterado” o “altered content” en algunos de estos capturas de pantalla, intentando frenar su posible propagación sin frenar la creatividad de los usuarios.

Estas medidas no han eliminado el fenómeno, pero sí han aumentado la conciencia de que no toda evidencia parecida a una conversación privada es real.\n\nContexto histórico y conjeturas sobre el futuro. Este fenómeno forma parte de una corriente más amplia en la cultura de Internet, conocida como meta-satira, donde los usuarios crean contenidos deliberadamente de baja fidelidad para comentar la amplificación de los chismes tradicionales.

En un plano histórico, tendencias similares han aparecido en otros entornos donde la obsesión por las celebridades y las filtraciones sensacionalistas impulsan el engagement, pero la llegada de herramientas tan accesibles eleva el riesgo de confusión entre lo que es real y lo que es ficción.\n\nNotas sobre el coste y la economía de la moderación. Aunque no hay cifras oficiales, analistas señalan que el esfuerzo por moderar y educar a la audiencia frente a este tipo de contenidos podría traducirse, en euros, en inversiones multimillonarias a nivel regional.

Supuestamente, estas estimaciones sitúan el rango anual entre varios millones de euros en campañas de alfabetización digital y en costos de verificación, dependiendo de la escala y de la respuesta de las plataformas.

En cualquier caso, la conversación pública parece orientada a desterrar la idea de que la sed de clics justifica la difusión de chats fabricados, y apunta a un aumento de la responsabilidad compartida entre creadores, plataformas y audiencias para mantener el debate público más informado.