Autoridades canadienses alertan sobre el hantavirus durante la limpieza de primavera. Guía clara y detallada para protegerse al limpiar cobertizos, cabañas y garajes.
Con la llegada de la primavera, muchos canadienses aprovechan para ponerse con la limpieza de cobertizos, cabañas y garajes. Los responsables de salud pública señalan que, además de despejar el polvo, hay que tomar precauciones para evitar el hantavirus, un virus que se transmite a través de las diminutas partículas que salen de los excrementos, la orina o la saliva de roedores como ratones y ratas.
La gente suele pensar que estos virus aparecen solo en ciudades o en ambientes muy sucios, pero la evidencia indica que pueden estar presentes en áreas rurales y boscosas donde estos roedores encuentran comida, refugio y sustrato para anidar.
En Canadá, los portadores habituales del hantavirus son el ratón de campo (también conocido como deer mouse), el ratón de patas blancas y el vole rojo de espalda.
Estos animales suelen vivir en entornos rurales y boscosos, y son especialmente peligrosos cuando sus excrementos se desprenden durante una limpieza prolongada o en espacios cerrados que han estado sin uso.
Los expertos recuerdan que el riesgo aumenta cuando se abren huecos y rendijas en una construcción sin revisar, permitiendo que estos roedores se instalen cerca de viviendas, cobertizos o vehículos viejos.
El hantavirus se transmite a las personas principalmente cuando se liberan al aire partículas de excrementos, orina o saliva de roedores, que luego se inhalan.
No se transmite de persona a persona en las cepas que circulan en Norteamérica, pero eso no significa que sea inofensivo: la infección puede ser grave y requerir hospitalización, especialmente en personas con sistemas inmunitarios débiles o condiciones preexistentes.
Los especialistas señalan que, para evitar contagios, es crucial no barrer ni aspirar las superficies afectadas, ya que esto puede convertir el polvo en una nube que se inhala.
Qué hacer para estar seguros antes de limpiar
Antes de empezar a limpiar una zona donde puedan vivir roedores, hay que ventilar abriendo puertas y ventanas para renovar el aire.
Si se detectan excrementos, orina o manchas, hay que asegurarse de no entrar en la zona sin protección. Los responsables sanitarios recomiendan ponerse guantes de goma y una mascarilla filtrada HEPA, además de ropa que cubra la piel.
Cómo limpiar de forma segura
La limpieza segura se basa en dos pilares: mantener a los roedores a distancia y limpiar sin levantar polvo. Para mantener los recipientes de comida, agua y basura bien cerrados, y para evitar que los roedores encuentren alimento, se aconseja sellar las aberturas del tamaño de una moneda, ordenar las zonas exteriores y almacenar la leña lejos de las edificaciones.
Si, durante la revisión, aparecen excrementos, lo ideal es ventilar la habitación y luego abandonar el espacio durante al menos 30 minutos para que las partículas caigan.
Después, se recomienda rociar la zona con un desinfectante o con una solución de una parte de lejía por nueve de agua y dejar actuar unos 10 minutos.
Los excrementos mojados pueden recogerse con toallas de papel o una mopa; al terminar, hay que desechar los guantes en desinfectante y agua caliente con jabón, lavarse las manos con agua caliente y jabón, y limpiar la mopa y los cubos con desinfectante y agua caliente.
Qué áreas requieren especial cuidado
La recomendación es ser extra cuidadosos limpiando cobertizos, cabañas y garajes que hayan estado sin uso durante el invierno.
También hay que prestar atención a remolques, caravanas y vehículos antiguos que hayan estado estacionados en el exterior, ya que esos entornos son propicios para que los roedores encuentren refugio.
En Saskatchewan, por ejemplo, las autoridades sanitarias emitieron un aviso para trabajadores del campo y propietarios de viviendas, subrayando que el riesgo de exposición aumenta en espacios cerrados o poco usados donde los roedores pueden anidar.
Datos históricos y contexto
El hantavirus fue identificado en Norteamérica en las primeras décadas de los años 90, cuando se registraron brotes graves en la región suroeste de Estados Unidos y en Canadá se ha observado una presencia continua de roedores portadores en áreas rurales.
Aunque la transmisión entre personas es rara con las cepas más comunes de la zona, la experiencia de brotes pasados ha llevado a que los servicios de salud sean especialmente cautelosos durante la limpieza estacional.
Recientemente, tras un brote mortal asociado a un crucero de lujo, las autoridades aprovecharon para recordar que la higiene y la prevención siguen siendo fundamentales cuando se viaja o se realizan actividades en entornos con posibles focos de roedores.
Conclusión
La clave para reducir el riesgo del hantavirus durante la limpieza de primavera es la prevención y la prudencia: identificar posibles refugios de roedores, sellar accesos, ventilar, usar equipo de protección adecuado y seguir un protocolo de limpieza que no levante polvo.
Si se detectan excrementos en una zona cerrada, lo más sensato es evacuar, ventilar y aplicar los pasos descritos para desinfectar de forma segura. Con estas pautas, es posible disfrutar de una limpieza eficaz sin asumir riesgos innecesarios para la salud.