El gobierno federal renueva la Estrategia de Salmon del Pacífico con una inversión de 412,9 millones de dólares canadienses para cinco años, buscando recuperar poblaciones silvestres con énfasis en hábitat, criaderos y gestión, mientras colectivos advierten sobre riesgos de grandes proyectos y la necesidad de un monitoreo riguroso.

El gobierno federal anunció una renovación de la Estrategia del Salmón del Pacífico en British Columbia, con una inversión de 412,9 millones de dólares canadienses para un periodo de cinco años.

La ministra de Pesca, Joanne Thompson, desveló la noticia en North Vancouver, y su mensaje dejó claro que las primeras etapas de la iniciativa ya mostraron que cuando gobiernos, comunidades y grupos de distintos sectores se ponen de acuerdo, se pueden lograr avances tangibles: restaurar hábitat, ampliar los programas de criaderos, mejorar la gestión y encontrar nuevas fórmulas para proteger a las poblaciones más vulnerables.

«Los retos que enfrentan los salmones salvajes del Pacífico están lejos de haberse terminado», subrayó Thompson. «Con la renovación de esta estrategia, iniciamos un nuevo capítulo fundamentado en la ciencia, guiado por el liderazgo indígena y movido por la responsabilidad compartida de garantizar el salmón para las generaciones futuras».

Los responsables señalan que los primeros cinco años dejaron claro que la cooperación entre gobiernos, pueblos indígenas, pescadores, científicos y organizaciones ambientales puede traducirse en resultados concretos: hábitat restaurado, más y mejorado en varios criaderos, vigilancia de las poblaciones y una modernización de la gestión que, en conjunto, busca reducir el daño que causan las intervenciones humanas mal diseñadas.

No obstante, el anuncio ha sido recibido con matices. Grupos conservacionistas destacan la buena noticia de la financiación, pero advierten que el dinero debe traducirse en acciones verificables sobre el terreno.

Uno de los argumentos repetidos es que las inversiones deben ir acompañadas de monitoreo constante para evaluar los riesgos, especialmente ante proyectos de gran envergadura que podrían generar contaminación y afectar a salmón silvestre.

Aaron Hill, director ejecutivo de Watershed Watch Salmon Society, señaló que existen preocupaciones sobre varios proyectos previstos que podrían generar impactos significativos si no se controlan de forma adecuada.

«Es crucial mantener programas centrales como la evaluación de existencias para saber cuántos peces tenemos y cómo van esas poblaciones, y continuar avanzando hacia programas de pesca selectiva para minimizar el cruce entre salmones silvestres y criados», afirmó.

El documento oficial también subraya cambios propuestos en la Política de Asignación de Salmón, vigente desde 1999, que buscan redefinir prioridades de acceso al salmón silvestre tras un proceso de revisión y consulta pública.

Aunque la intención es ampliar la sostenibilidad, no todos celebran las posibles modificaciones: algunos sindicatos de pescadores y grupos ambientales temen que recortes operativos en departamentos como el de Pesca y Océanos (DFO) debiliten las capacidades de monitoreo y respuesta ante posibles contaminaciones o pérdidas de hábitat.

En el interior de la provincia, la iniciativa ha mostrado impactos visibles en el caso del sockeye, con un programa apoyado por la Alianza de Naciones de Okanagan que ha permitido traer de vuelta salmones rojos al lago Okanagan por primera vez en casi un siglo.

Este ejemplo, junto con la apertura de más de setenta criaderos modernizados o construidos, ilustra el tipo de resultados que la estrategia pretende ampliar a lo largo de la costa y en las cuencas interiores.

La evaluación oficial señala que alrededor de dos docenas de poblaciones de salmón salvaje del Pacífico están clasificadas como en peligro, otras 10 como amenazadas y nueve como de interés especial.

Estos números, que ya sonaban en informes previos, subrayan la urgencia de sostener los esfuerzos de restauración y de reforzar la vigilancia para evitar que nuevas amenazas empañen los avances logrados durante años de trabajo conjunto.

La renovación de la Estrategia del Salmón del Pacífico se enmarca en un compromiso más amplio de continuar fortaleciendo alianzas entre gobierno, comunidades indígenas, científicos, pescadores y organizaciones de conservación.

A largo plazo, el objetivo es no solo reconstruir poblaciones, sino también asegurar que las políticas públicas y las prácticas de pesca evolucionen hacia un modelo verdaderamente sostenible, con menos impactos sobre el ecosistema y más beneficios para las comunidades que dependen del salmón como recurso cultural y económico.

En ese sentido, la siguiente fase dependerá de una implementación rigurosa, transparencia en el uso de fondos y una vigilancia constante de resultados, para que el salmón vuelva a prosperar en el Pacífico canadiense y sus riberas.