La NASA presenta una visión detallada para construir una base lunar en tres fases, apoyada por misiones robóticas y socios comerciales e internacionales, con el objetivo de permanecer en la superficie lunar para siempre.
La NASA ha mostrado este martes una visión concreta de lo que sería su base lunar, un conjunto de instalaciones en la superficie de la Luna que, según la agencia, podría convertirse en una presencia humana estable y sostenida fuera de la Tierra.
La presentación llega tras el éxito de Artemis II, la misión que dio la vuelta a la Luna el mes pasado, y se perfila como la continuación de un programa que pretende regresar con gente y hacerlo de forma permanente.\n\nEl plan se organiza en tres bloques que la NASA llama Moon Base 1, Moon Base 2 y Moon Base 3. Moon Base 1 contará con un aterrizador adjudicado a Blue Origin y está previsto que se lance a lo largo de este año. Este módulo permitirá situar en la superficie equipos, laboratorios y suministros necesarios para acomodar a la tripulación y a la tecnología de soporte vital.\n\nMoon Base 2 traerá también vehículos para recorrer la superficie, los llamados LTVs (vehículos de terreno lunar). El primer LTV fue asignado a Astrolab y será entregado por Astrobotic; el segundo llegará desde Lunar Outpost. Estos contratos forman parte del programa CLPS, que vincula a la NASA con empresas privadas para entregar carga técnica y servicios en la superficie lunar.\n\nMoon Base 3 integrará cargas útiles de la Agencia Espacial Europea (ESA) y del Instituto de Astronomía y Ciencia Espacial de Corea (KASI). Además, la agencia planea desplegar drones lunares desarrollados por el Jet Propulsion Laboratory (JPL) y entregarlos a través de Firefly Aerospace.\n\nEn conjunto, la visión de la base lunar apunta a extender la exploración humana más allá de Earth y convertir la Luna en un terreno de operaciones mixtas: ciencia avanzada, pruebas de tecnología y una ruta hacia misiones más largas en el sistema solar.
Los responsables señalan que estas misiones robóticas serán claves para preparar a los astronautas de Artemis, proporcionando herramientas, hábitats, puertos de suministro y nuevas capacidades de autopropulsión y teleoperación para la superficie.\n\nLa idea es que la base lunar alcance una extensión de cientos de kilómetros cuadrados y evolucione hacia una presencia permanente en la superficie.
En la práctica, la planificación describe que la fase 1 implicará unos 25 lanzamientos y 21 alunizajes, con la entrega prevista de alrededor de 4 toneladas de carga útil para empezar a montar la infraestructura necesaria.
Con el avance hacia la fase 3, el objetivo es alcanzar entre 60 y 150 toneladas de carga acumulada para sostener una operación cada vez más compleja.\n\nLa narrativa oficial sitúa este esfuerzo dentro del marco de Artemis, que busca no solo regresar a la Luna, sino hacerlo de forma sostenida y con una base que permita continuar la exploración a largo plazo.
En este sentido, la NASA ha insistido en que el progreso es incremental y depende tanto de la cooperación con socios del sector privado como de alianzas internacionales para ampliar el conjunto de capacidades disponibles en la superficie.
Se espera que la primera misión tripulada que pise el suelo lunar bajo este programa, Artemis IV, tenga lugar hacia 2028, consolidando la transición de exploración robótica a presencia humana real.\n\nEl anuncio también deja entrever la complejidad de coordinar tantas piezas distintas: aterrizadores comerciales, vehículos robóticos, drones, laboratorios y sistemas de soporte vital, todo ello con la meta de demostrar que una presencia humana estable puede sostenerse durante años.
En este sentido, se subraya la importancia de la colaboración entre agencias y empresas privadas para compartir costos, riesgos y saber hacer tecnológico.\n\nA nivel internacional, la participación de socios europeos y asiáticos está integrada en Moon Base 3 (con cargas útiles de la ESA y de KASI) y en la introducción de tecnologías para la exploración sostenible.
El plan mantiene el interés en programas de cooperación como CLPS, que ya ha visto pruebas piloto con resultados variados y que, según los responsables, seguirá ajustándose a las necesidades de cada fase de la base.\n\nEn el marco de estas estrategias, es destacable que Canadá había estudiado aportar un brazo robótico para la infraestructura lunar ( Canadarm3 ) en fases anteriores; sin embargo, en el anuncio de hoy no se mencionó su participación, apuntando a que siguen las conversaciones con varios socios internacionales para posibles colaboraciones futuras.\n\nEn resumen, la propuesta de la NASA para una base lunar permanente se apoya en tres columnas: contratos con el sector privado para la construcción y el abastecimiento, una división modular en Moon Base 1, 2 y 3 para ir escalando capacidades, y una red de colaboraciones internacionales para ampliar la base de herramientas científicas y tecnológicas disponibles.
Si todo sale como planeado, podrían verse primeros signos de esta presencia humana estable en la superficie lunar en la próxima década, lo que marcaría un hito comparable a los momentos fundacionales de la exploración espacial moderna, pero con un giro: la Luna ya no sería solo un objetivo puntual, sino una plataforma para la ciencia y la exploración humana a largo plazo.