Un fondo federal que apoya limpiezas de zonas marinas y playas vuelve a estar activo, pero con un presupuesto menor que en años anteriores. El Ghost Gear Fund busca ayudar a comunidades de Nueva Escocia y otras regiones a retirar equipo de pesca perdido o descartado, mientras afronta desafíos de financiación y costos operativos.
Una noticia reciente del Departamento de Pesca y Océanos de Canadá confirma que el Ghost Gear Fund volverá a estar disponible para apoyar a organizaciones que realizan limpiezas de costas y de aguas cercanas.
Este fondo federal se centra en el ghost gear, es decir, equipo de pesca perdido, abandonado o descartado, y es una de las principales fuentes de plástico y residuos en el océano.
La región del Atlántico de Canadá es especialmente sensible a este problema debido a su historia pesquera y a la cantidad de actividad que se realiza en sus aguas.
El relanzamiento del Ghost Gear Fund tendrá un total de 15 millones de dólares canadienses para repartir a lo largo de tres años. Aun así, la cantidad es menor que la de años pasados y, de momento, el gobierno no ha fijado una fecha oficial para la apertura de la convocatoria ni ha detallado cambios en los requisitos para participar.
Esto genera cierta expectativa entre las organizaciones que dependen de estas ayudas para cubrir los costes de las limpiezas.
Angela Riley, fundadora de Scotian Shores, explica que está ilusionada porque la ayuda podría marcar una diferencia para su grupo. Pero también advierte que 15 millones de dólares en tres años no parece mucho si se mira el conjunto de necesidades y el tamaño del problema. Riley recuerda que Scotian Shores ya recibió financiación en el pasado y que, aunque el retorno del fondo es una noticia positiva, la cantidad disponible sigue siendo limitada frente a la magnitud de las tareas.
Históricamente, el Ghost Gear Fund se lanzó en 2020 y logró repartir 58,3 millones de dólares entre 2020 y 2024 para 134 proyectos de recuperación, tanto en Canadá como internacionalmente.
En 2025, sin embargo, no se asignaron fondos. Este contexto es importante para entender por qué el relanzamiento de ahora es visto con optimismo, pero también con cautela por parte de las comunidades costeras que llevan años dependientes de este tipo de apoyo.
En Nueva Escocia, el programa provincial de Limpieza de Residuos Marinos fue cancelado a principios de este año, lo que eleva la importancia de que exista continuidad a través del fondo federal.
Grupos como Scotian Shores y otras organizaciones de la región quedarán a la espera de noticias sobre fechas de convocatoria y criterios, para así poder planificar limpiezas y buscar apoyos cuando la marea lo permita.
Entre las comunidades beneficiarias de este tipo de iniciativas se encuentran asociaciones de pescadores de la región del Fundy y otras zonas del Atlántico.
En el pasado, el dinero ha permitido aumentar el número de salidas de recuperación en el agua, que pueden durar largas jornadas, a veces entre 12 y 14 horas diarias.
Muchos pescadores colaboran con sus propias embarcaciones y, cuando estas se dañan durante las labores, su sustento se ve afectado. Además, los materiales recuperados a menudo terminan en vertederos, aunque algunas organizaciones han intentado reciclar. El concepto de desecho responsable es un pilar del fondo, pero Riley advierte que el presupuesto podría consumirse rápidamente si se prioriza el reciclaje.
La administración ha señalado que también está trabajando en un Plan de Acción para el Ghost Gear, que se espera que quede definido en 2027. Este plan buscará convertir las buenas prácticas en una guía operativa más clara para futuras etapas de limpieza y gestión de residuos marinos.
En resumen, la noticia ofrece una mezcla de esperanza y cautela. La llegada de 15 millones de dólares para tres años representa un alivio para organizaciones que durante años han solventado parte de las limpiezas con muy pocos recursos.
No obstante, los recortes previos a nivel provincial y federal, así como los altos costos de las limpiezas en el agua, dejan claro que el problema es grande y complejo.
La esperanza es que, con un plan de acción sólido para 2027 y con una financiación estable, las costas de Nueva Escocia y de toda la región Atlántica contagien menos basura marina y puedan mantener sus ecosistemas más sanos para las comunidades que viven de la pesca y del turismo responsable.