Un equipo internacional identifica un mineral garnet en un meteorito marciano extremadamente antiguo, NWA 8171, lo que podría ampliar nuestra comprensión de la formación y la historia geológica de Marte. Aun así, falta confirmar su origen marciano mediante pruebas que requerirían dañar parte de la muestra.
Una noticia de ciencia que suena a rompecabezas: dentro de un trozo de roca espacial de al menos 4,4 mil millones de años hay un mineral garnet que no se había visto antes en material marciano.
Este hallazgo llega de la mano de Tanya Kizovski, profesora adjunta de ciencias de la tierra en la Brock University, en colaboración con el Royal Ontario Museum y un equipo internacional.
El mineral apareció en un meteorito conocido como NWA 8171, una breccia antigua que guarda fragmentos de otros guijarros y que, por su composición, sirve como una cápsula del tiempo del pasado de Marte.
NWA 8171 fue descubierto en 2013 y es una de varias piezas que llegaron a la Tierra a través de la atmósfera sin conservarse enteras, como sucede a veces cuando un meteorito se desintegra al entrar.
El conjunto ha quedado almacenado en el Royal Ontario Museum de Toronto, donde los investigadores han podido estudiarlo con lupa. Lo más notable es que dentro de esa breccia, formada por pedazos de rocas anteriores, se ha hallado garnet. En concreto, un tipo conocido como andradita, que en la naturaleza puede presentar distintos tonos, aunque en este caso parece ser de color oscuro y resulta difícil precisar si es verde o amarillento.
“Lo realmente excitante es que potencialmente podríamos tener un nuevo tipo de roca en Marte”, apunta Kizovski, explicando que este hallazgo amplía los horizontes de lo que creemos posible en la geología marciana.
También subraya que este descubrimiento permite ampliar el marco de estudio sobre la historia geológica del planeta rojo. El profesor Chris Herd, que trabajó en su doctorado con meteoritos marcianos, describe la breccia como uno de los hallazgos más significativos en los últimos años dentro de la investigación de meteoritos marcianos, pues aporta información valiosa sobre los procesos geológicos del planeta.
La presencia de garnet en un meteorito marciano no era algo que se hubiera visto antes en muestras de Marte, lo que abre preguntas sobre los procesos que pudieron dar lugar a este mineral en su historial geológico.
Los científicos especulan con la posibilidad de que el garnet se formara en condiciones de alta presión y temperatura, similares a las que, en la Tierra, se asocian a rocas metamórficas profundas.
Aunque el garnet se asocia con rocas como las eclogitas en la Tierra, encontrarlo en Marte podría señalar condiciones complejas en la corteza o en el manto del planeta antiguo.
Una de las ideas que más emociona al equipo es que este hallazgo podría obligarnos a revisar datos recogidos por rovers y satélites para buscar indicios de este tipo de roca en lugares donde no se había buscado con anterioridad.
No obstante, confirmar que el mineral es de origen marciano no es inmediato: para ello sería necesario destruir una parte de la muestra y analizar su firma isotópica, una huella que permitiría verificar si el garnet procede realmente de Marte y no de un meteorito que, en algún momento, golpeó Marte.
Este paso es clave para sellar el origen.
Mientras se contemplan estas posibilidades, los investigadores mantienen un plan conservador: estudiar la muestra con la mayor cantidad de pruebas posibles antes de cualquier análisis destructivo.
Este enfoque permite extraer toda la información disponible sobre la composición mineral y las condiciones que podrían haber conducido a su formación.
Indudablemente, este hallazgo aporta una nueva pieza al puzle de la historia geológica de Marte. Si se confirman más fragmentos con garnet en otros trozos de NWA 8171 o en futuros meteoritos marcianos, podríamos empezar a entender mejor si Marte tuvo procesos tectónicos o metamórficos más complejos de lo que se pensaba.
Aun así, los científicos son cautelosos: hay que comparar con estas hipótesis con otros datos de misión y observar si puede repetirse el hallazgo en otros meteoritos para consolidar la relevancia de este mineral en la historia del planeta rojo.
En resumen, el descubrimiento de garnet en un meteorito marciano extremadamente antiguo no solo añade un nuevo tipo de roca a nuestro catálogo de Marte, sino que podría abrir puertas a preguntas fundamentales sobre la formación y evolución de su corteza y su posible historia tectónica.
Es, por tanto, una noticia que invita a seguir atento a las próximas investigaciones y a nuevas muestras que permitan ampliar esta pista hasta convertirla en una parte sólida de la narrativa marciana.