Un repaso de los hitos previstos para 2026 en exploración espacial y astronomía: Artemis II, eclipses, lluvias de meteoros, y misiones a Venus y a las lunas de Marte, con contexto histórico.

El año 2026 se presenta como un escenario fértil para la exploración espacial y la observación del cosmos, con hitos que podrían redefinir nuestra visión del sistema solar y más allá.

Entre los momentos más esperados figura el regreso de una misión tripulada a la órbita lunar, bajo el nombre Artemis II, que llevará por primera vez a un equipo más allá de una misión no tripulada y, según la NASA, incluirá a un astronaut canadiense de la Agencia Espacial Canadiense.

La tripulación incluirá a Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y el canadiense Jeremy Hansen. Este vuelo, cuya ventana de lanzamiento podría abrirse a principios de febrero y durar cerca de diez días, propone orbitar la Tierra y la Luna para probar sistemas y realizar investigaciones lunares desde órbita, avanzando un paso más en el objetivo de regresar humanos a la superficie en misiones futuras.

Además, la noticia llega acompañada por la llegada de 3I/ATLAS, el tercer visitante interestelar conocido, que ha reforzado el interés mundial en lo que hay más allá de nuestro sistema solar.

También se inaugura el Observatorio Vera C. Rubin, una instalación que promete cambiar nuestra visión del universo gracias a su capacidad de cartografiar el cielo profundo.

En cuanto a fenómenos celestes visibles para casi cualquier observador, 2026 traerá lluvias de meteoros destacadas. La lluvia de Quadrántidas, que se extiende entre el 28 de diciembre y el 12 de enero, alcanza picos la noche del 2 al 3 de enero, con una tasa teórica que puede superar los 120 meteoros por hora bajo condiciones óptimas, aunque este año la luna llena complica la observación.

La siguiente gran cita son las Perseidas, del 17 de julio al 24 de agosto, con el máximo entre la noche del 12 al 13 de agosto y tasas de alrededor de 150 meteoros por hora en condiciones ideales, y con un periodo de luna nueva que podría ayudar a ver también los meteoros más tenues.

El Gemínidas se produce cada diciembre, del 4 al 17, con un máximo aproximado de 150 meteoros por hora y, en 2026, la luna creciente estará para no interferir.

En materia de eclipses, marzo trae una luna de eclipse total visible en todo el territorio; la mejor observación se concentrará en la costa oeste y en el Noroeste.

En agosto, un eclipse solar total recorrerá el Ártico, Groenlandia, Islandia y España; en Canadá, se verá como un eclipse solar parcial. Dos semanas después, habrá un eclipse lunar parcial visible en gran parte del país.

Aparte de Artemis II, 2026 traerá otras misiones destacadas. Rocket Lab planifica una misión audaz a Venus, con una sonda diseñada para penetrar la atmósfera y detectar material orgánico. La agencia japonesa JAXA continúa con MMX (Misión de Exploración de las Lunas de Marte), que estudiará Phobos y Deimos y traerá de regreso una muestra desde Phobos a la Tierra.

El telescopio espacial Nancy Grace Roman, conocido como el Telescopio Romano, podría ver su lanzamiento en otoño de 2026, aunque existe la posibilidad de que se desplace a 2027; su objetivo es buscar materia oscura y energía oscura, componentes que conforman alrededor del 75 por ciento del cosmos.

Estas propuestas son planificaciones y pueden variar por razones técnicas o presupuestarias, pero reflejan un año en que la exploración y la observación espacial podrían avanzar de forma notable.

A modo de contexto histórico, 1969 marcó un hito cuando el hombre llegó por primera vez a la Luna con la misión Apolo 11; desde entonces, las colaboraciones entre NASA, ESA y CSA han impulsado hitos en exploración y tecnología.

Con la apertura del Rubin Observatory y la creciente red de telescopios en el mundo, la velocidad de descubrimientos podría acelerarse, y cada destello en el cielo nos recuerda la inmensidad del cosmos.