Una niña de cinco años recibió una mordida en la cabeza por un coyote en un parque de Markham. La policía emite advertencias y recuerda medidas de seguridad ante la fauna urbana.
Una nueva alerta por ataques de coyotes sacude Markham, en la región de York, cerca de Toronto. Este domingo, un coyote mordió a una niña de cinco años en la cabeza dentro de un parque situado entre las avenidas Roy Rainey y Bur Oak. Según la policía, el incidente ocurrió alrededor de las 19:30 y el menor fue trasladado al hospital para recibir atención. Aclararon que, en ese momento, la mordida no parecía poner en peligro la vida de la niña, pero se le realizaron las revisiones médicas correspondientes y se mantiene la vigilancia de la zona.
Además, la policía informó que la semana pasada ya había habido otra mordedura de coyote en la misma área, cuando una adolescente de 16 años recibió una mordida en Mingay y Bur Oak y también fue llevada al hospital con lesiones menores.
Estas dos incidencias han llevado a las autoridades a pedir especial cautela a residentes y visitantes de los parques de Markham, especialmente en los puntos cercanos a McCowan Road y 16th Avenue.
¿Por qué están pasando estas cosas? En Ontario, los coyotes han ido colonizando áreas urbanas desde hace décadas, aprovechando la disponibilidad de alimento y refugio en parques y zonas verdes.
Aunque la mayoría de los encuentros no terminan en incidentes graves, conviene recordar que no hay que acercarse a estos animales, ni intentar alimentarlos, ni dejar comida al alcance de ellos.
Las autoridades recomiendan mantener a los perros con correa, moverse en grupo y estar atentos a los niños en las áreas de juego, especialmente al atardecer cuando los coyotes suelen buscar comida o territorio.
Las autoridades también destacan que estas situaciones requieren una vigilancia constante y una gestión adecuada de los recursos que atraen a los coyotes: basura mal gestionada, comida de mascotas dejada al aire libre y zonas de refugio accesibles.
En ciudades de la región de Toronto se han puesto en marcha campañas de educación para reducir estos atractivos y fomentar conductas que reduzcan el riesgo de encuentros.
Para los vecinos de Markham, estas noticias no deben generar alarma exagerada, sino conciencia y precaución. Si se identifica un coyote, la recomendación general es mantener la distancia, hablarle en voz firme para ahuyentarlo y retroceder lentamente. Evitar correr, hacer movimientos bruscos o intentar acercarse a la fauna. Si hay niños o mascotas en la escena, hay que retirarlos de inmediato y buscar un lugar seguro. Si el animal muestra signos de agresión o persistencia, se debe llamar a los servicios de fauna de la región o a emergencias para recibir orientación.
En resumen, estos incidentes en Markham recuerdan que la interacción entre el mundo urbano y la fauna salvaje puede aflorar cuando menos se espera. Las autoridades piden cooperación ciudadana para prevenir nuevos ataques y proteger a la población más vulnerable. Seguiremos informando sobre cualquier novedad en la investigación y las medidas que se adopten en los próximos días.