A medida que una ola de frío invade Canadá y el norte de Estados Unidos, se viralizó la idea de que los árboles podrían explotar. La evidencia indica que, si bien existen fenómenos reales asociados a heladas extremas, las ‘explosiones de árboles’ son un malentendido. Esta nota explica qué ocurrirá realmente y qué otros fenómenos pueden presentarse.

Una ola de frío extremo se extiende por gran parte de Canadá y por las zonas del norte de Estados Unidos durante el fin de semana, con temperaturas que podrían caer por debajo de los -20 °C y con sensación térmica aún más baja en muchos lugares.

La advertencia meteorológica advierte que las condiciones serán duras para las personas y que habrá un complejo sistema de tiempo severo que podría abarcar cerca de treinta estados entre viernes y lunes.

Sin embargo, no hay evidencia de que el frío vaya a provocar explosiones en árboles en forma generalizada.

En redes sociales circuló una afirmación viral que aseguraba que las temperaturas extremadamente bajas podrían hacer explotar árboles. Esa afirmación es exagerada: el fenómeno descrito no representa un peligro masivo para bosques o árboles en la vida cotidiana. Los expertos aclaran que, aunque el frío extremo trae riesgos, la explosión de árboles no es un efecto típico ni esperado.

Lo que sí es real y puede ocurrir con este tipo de temperaturas son procesos bien documentados: las llamadas 'grietas por heladas', o frost cracks.

Estas grietas verticales aparecen cuando el agua y la savia dentro de la madera se congelan de forma muy rápida. El hielo que se forma dentro de la corteza puede generar presión interna; ese esfuerzo puede hacer que la corteza se agriete y que, a veces, las ramas se desprendan.

Este daño suele ser mayor en árboles con corteza delgada y en especies no nativas que en algunas especies nativas que han evolucionado para soportar heladas largas.

Aun así, la gran mayoría de estos cortes se reparan con el tiempo cuando llega el calor y la savia fluye de nuevo.

Los árboles pueden dejar cicatrices permanentes en el tronco, conocidas como 'rib' o costra de helada, cuando las grietas se repiten con el tiempo.

En casos profundos, existe la posibilidad de que bacterias que causan pudrición de la madera aprovechen la vía de la grieta; por ello, en árboles valiosos o de importancia comercial se recomienda consultar a un arborista certificado para evaluar el daño y decidir si corresponde intervenir.

En Canadá, distintos departamentos agrícolas recalcan que las grietas superficiales tienden a cerrarse con el deshielo estival, pero que las grietas sucesivas pueden dejar una marca permanente en la corteza.

Además de las grietas por heladas, el frío extremo puede generar otros fenómenos naturales. Uno de ellos es el 'crioseísmo', conocido popularmente como 'frost quakes': cuando el suelo, cargado de agua por lluvias o deshielo previo, se congela rápidamente, el hielo subterráneo se expande y provoca grietas que, al ser ruidosamente estallados, pueden sentirse como un trueno bajo tierra y en ocasiones sacudir edificios.

Este fenómeno fue notable en Ottawa en 2022 tras un rápido cambio de temperatura.

Por otro lado, los fenómenos meteorológicos de invierno como el 'thundersnow' pueden ocurrir cuando una tormenta invernal trae nieve abundante y, a la vez, condiciones de temperatura inestables entre la superficie y las capas superiores de la atmósfera.

Aunque son espectaculares, no están asociados a explosiones de árboles sino a procesos eléctricos y de turbulencia propias de tormentas invernales.

Históricamente, enero ha mostrado olas de frío de gran intensidad en Canadá, y las regiones praderas suelen experimentar heladas severas con más frecuencia que otras.

Entre los factores que explican este episodio actual se encuentra la desviación temporal de la corriente de aire polar, que empuja aire frío hacia el sur y hacia el interior de Estados Unidos, aumentando el riesgo de heladas extremas en áreas no acostumbradas a ellas.

En resumen, aunque el frío intenso puede causar daños estructurales en árboles por la expansión rápida del hielo y generar fenómenos ruidosos subterráneos o atmosféricos, la idea de que miles de árboles exploten no se sostiene ante la evidencia científica.

Los científicos recomiendan tomar precauciones ante las bajas temperaturas, cuidar de las personas, de las viviendas y de los árboles que presentan signos de debilidad, y estar atentos a las indicaciones de los servicios meteorológicos para un manejo seguro de la temporada helada.