Un estudio conjunto de grupos de defensa de los derechos de los animales denunció que caballos enviados desde Canadá a Japón para sacrificio siguen padeciendo durante el transporte, con muertes y lesiones, mientras cuestiona la supervisión existente y debate posibles prohibiciones o reformas.

Una nueva investigación llevada a cabo por grupos defensores de los derechos de los animales señala que los caballos enviados desde Canadá a Japón para sacrificio siguen sufriendo durante el transporte, con casos de enfermedades, lesiones e incluso deceso, lo que reaviva el debate sobre la exportación de caballos vivos.

La denuncia surge a partir de un informe conjunto elaborado por Animal Justice, la Life Investigation Agency (LIA) en Japón y la Canadian Horse Defence Coalition (CHDC).

El documento compara registros de Canadá y Japón para contrastar lo que ocurre en la práctica con lo que reportan las autoridades, y denuncia inconsistencias que complican la evaluación real de la seguridad y el trato recibido por los caballos en tránsito.\n\nEntre las cifras destacadas figura que, en 2023, Canadá exportó 2.512 caballos a Japón para sacrificio, con un valor total aproximado de 19 millones de dólares. Tomando como referencia un tipo de cambio cercano a 0,92 euros por cada dólar, ese valor se sitúa alrededor de los 17,5 millones de euros. El volumen y el monto subrayan la magnitud de una industria que involucra varias empresas exportadoras y numerosos criadores, principalmente en las provincias de Alberta y, en menor medida, Manitoba y Ontario.

El nuevo informe añade que se analizó un conjunto de datos japonés que comprende 18 envíos realizados entre septiembre de 2024 y septiembre de 2025, para un total estimado de 1.822 caballos.\n\nEl recuento de incidentes es preocupante. Según los documentos consultados, al menos nueve caballos murieron durante el transporte a Japón por causas asociadas a enfermedad o lesiones. Cerca de 300 caballos sufrieron heridas o enfermedades, que incluyeron laceraciones (algunas infectadas y otras con sangrado), heridas en cascos, piernas y ojos, abdomen hinchado, fiebre y diarrea, así como varios casos de colapso.

En dos envíos, dos caballos fueron sacrificados tras aterrizar, y otro tuvo que ser retirado del avión con una grúa por presentar secuelas graves. Las autoridades canadienses, sin embargo, no reflejan estos fallecimientos o traumas de forma equivalente en sus registros.\n\nLa disputa se manifiesta también en la discrepancia entre lo que señalan los registros canadienses de la Agencia de Inspección de Alimentos (CFIA) y lo documentado por Japón.

Mientras los expedientes japoneses muestran muertes y lesiones, la CFIA mantiene que sus informes del periodo observado indican que no hubo muertes ni lesiones graves en el transporte, afirmando que los caballos llegaron en condiciones aceptables y que los controles se realizan tanto en la salida como a la llegada.

Este desajuste ha generado críticas entre defensores de los animales, que exigen mayor transparencia y responsabilidad por parte de las autoridades y de las empresas exportadoras.\n\nDesde el punto de vista político, este asunto ha estado acompañando la discusión legislativa en Canadá durante años. En 2024 un proyecto de ley prohíbe la exportación de caballos vivos para sacrificio logró pasar de la Cámara de los Comunes, pero quedó detenido en el Senado en 2025.

Grupos de defensa piden que el Gobierno federal reoriente la regulación mediante ajustes al Health of Animals Act o, en su defecto, que se adopte una prohibición clara de las exportaciones vivas.

Uno de los defensores destacados, el senador Don Plett, ha insistido en que el objetivo es reforzar la supervisión y exigir una rendición de cuentas más rigurosa cuando se reportan incidentes, sin desconocer la importancia de las comunidades productoras que dependen de este sector rural.\n\nUn caso que aceleró el debate fue la observación de un cruce de 99 caballos desde Edmonton el 4 de noviembre de 2024. Según el informe, tres caballos murieron por complicaciones relacionadas con infecciones intestinales y fallos circulatorios, y otros llegaron con diarrea, fiebre, hemorragias y diversas lesiones.

En ese episodio, las autoridades canadienses señalaron sólo una caída durante el vuelo, y no reflejaron las muertes reportadas por las autoridades japonesas, lo que ha provocado cuestionamientos sobre la coherencia de la documentación.

En diciembre de 2024, un embarque desde Winnipeg atrajo especial atención en el marco de debates parlamentarios que buscaban frenar la práctica.\n\nEl texto también aporta contexto histórico: el consumo de carne de caballo es una tradición en Japón en algunas regiones, donde la carne de caballo cruda, conocida como basashi o sakura niku, es considerada una delicadeza.

Esta realidad cultural, combinada con los flujos comerciales, ha alimentado un debate más amplio sobre el trato a los animales y la necesidad de salvaguardar su bienestar a lo largo de toda la cadena de suministro.

En este marco, activistas y parlamentarios en Canadá argumentan que cualquier beneficio económico debe ir acompañado de salvaguardas efectivas para evitar sufrimiento innecesario y garantizar una supervisión confiable, tanto a la salida como a la llegada.\n\nLos defensores de los derechos de los animales señalan que la solución no debe limitarse a documentation superficial, sino a una revisión estructural de las prácticas actuales, que incluya transparencia pública, auditorías independientes y un marco legal claro que impida o, al menos, reduzca significativamente el transporte de caballos vivos para sacrificio.

Mientras tanto, la industria continúa operando en un entorno de inversiones y empleos rural, lo que complica la implementación de cambios sustantivos sin un consenso amplio y una alternativa viable para los productores.

El debate, por tanto, no es simplemente ideológico: es una cuestión de seguridad animal, de responsabilidad regulatoria y de la capacidad de la democracia para gestionar complejos intereses económicos y culturales sin que ello comprometa el bienestar de los animales.