Un oso negro habituado a la presencia humana fue abatido por los servicios de vida silvestre de Alberta tras repetidas visitas a una aldea de verano poblada. El caso, aún bajo investigación, ilustra el dilema entre la seguridad de la gente y la convivencia con la fauna.

Un oso negro habituado a la presencia humana fue abatido la semana pasada por los Servicios de Aplicación de Vida Silvestre de Alberta tras recibir varios avisos de que frecuentaba una zona poblada.

El animal fue abatido el 6 de mayo tras ser visto repetidamente en la aldea de verano de Burnstick Lake, en el oeste central de Alberta, en el condado de Clearwater, a unos 80 kilómetros al suroeste de Red Deer.

En un comunicado, el Gobierno de Alberta señaló que el oso estaba habituado, es decir, demostró poca o ninguna resistencia a la presencia de personas, lo que lo convertía en un riesgo potencial para la seguridad pública.

El incidente sigue bajo investigación y, por el momento, no hay más información disponible.

Burnstick Lake es una zona en la que los avistamientos de osos se monitorizan a través de Mountain View BearSmart, una organización que registra encuentros y promueve la convivencia pacífica entre la fauna y las personas.

El presidente de la organización, Paul Fraser, comentó que el oso había estado merodeando por la zona durante aproximadamente una semana. No está claro qué atrajo al animal: podría ser basura, comederos de aves, barbacoas o otros alimentos humanos. El factor central, según los expertos, es la comida, ya que los osos buscan calorías para reponer energías tras la hibernación.

Las autoridades suelen evaluar varias opciones cuando un oso entra en zonas habitadas. En Alberta existe una guía de manejo que clasifica a los osos por edad, presencia de cachorros y comportamientos problemáticos, como la habituación a los humanos o el consumo de alimentos humanos.

Cuando un oso se vuelve un riesgo para la seguridad, la eutanasia es una de las medidas que se contempla, ya que la relocalización rara vez resuelve el problema y puede desplazarlo a otro hábitat con osos ya establecidos.

Fraser recordó que trasladar un oso habituado suele fallar: si se mueve a otro lugar, es posible que ese nuevo entorno esté ya ocupado por otros osos, y el individuo puede acabar causando nuevos conflictos.

Alberta alberga una población saludable de osos negros y también osos grizzly en ciertas áreas; la prioridad es reducir los riesgos para las personas retirando atrayentes de comida y gestionando residuos de forma responsable.

En el sur de la provincia hay zonas donde se han reforzado las advertencias por actividad de osos, y el año pasado se registró un incremento de encuentros en parques provinciales, lo que llevó a una alerta general en Kananaskis Country por primera vez desde 2016.

Con la llegada de la primavera, cuando los osos negros despiertan de la torpor y salen a buscar comida, sube la tensión entre conservación y seguridad.

A nivel comunitario, se recomienda no dejar basura, comederos, ni alimentos al alcance de los osos ni de otros animales salvajes, y asegurarse de que los residuos estén bien almacenados.

Aunque este caso concreto haya concluido con la eutanasia, la historia se enmarca en un dilema recurrente de Alberta: entender qué atrae a los osos a zonas habitadas y qué medidas prácticas pueden ayudar a evitar encuentros peligrosos para personas y para la vida silvestre.

Por ahora, Burnstick Lake continúa bajo vigilancia de BearSmart y las autoridades advierten a los vecinos y visitantes que la convivencia con la fauna no está exenta de riesgos, especialmente en estos meses de transición entre la hibernación y la actividad alimentaria intensa.