La Región de Murcia anuncia una Orden de Vedas para la pesca fluvial que permite la captura y suelta de especies como la boga de río, regula periodos y zonas y refuerza la protección de fauna. Además, se interviene en el embalse de Argos para retirar residuos y mejorar el acceso de los aficionados.

La Consejería de Medio Ambiente de la Región de Murcia ha presentado una nueva Orden de Vedas para la pesca fluvial que, entre otros cambios, incorpora la boga de río a la modalidad de captura y suelta en toda la Comunidad.

Esta norma, que entrará en vigor antes de agosto de 2026 y tendrá una vigencia de tres años, busca compatibilizar la práctica deportiva con la conservación de los ecosistemas de nuestros ríos y embalses.

En la conversación pública, el objetivo queda claro: disfrutar de la pesca sin poner en riesgo la biodiversidad.

Durante una visita institucional a Cehegín, el consejero de Medio Ambiente, Juan María Vázquez, acompañado por la alcaldesa Alicia del Amor, explicó las líneas maestras de esta regulación.

El titular aseguró que la pesca fluvial forma parte de la tradición de muchos municipios y que la responsabilidad pública es garantizar que se pueda practicar de forma sostenible, protegiendo a las especies y a sus hábitats.

En esa misma línea, se subraya que la normativa se apoya en criterios técnicos y científicos para que la gestión de los recursos piscícolas sea responsable y equilibrada.

Entre las novedades más destacadas figura la obligación de practicar la denominada captura y suelta para la boga de río y el barbo gitano en todas las masas de agua de la Región.

Esto implica que los peces capturados deben devolverse al agua en buen estado y de inmediato, y se eliminan las tallas mínimas para estas especies cuando se pesca sin muerte.

Con ello, las autoridades buscan reducir el impacto sobre las poblaciones y preservar la viabilidad de estas especies autóctonas que forman parte de la biodiversidad local.

La Orden también regula la gestión de especies exóticas invasoras presentes en ríos y embalses. En estos casos, los ejemplares capturados no podrán devolverse al agua para evitar su propagación. Entre las especies afectadas se encuentra el cangrejo rojo, que podrá capturarse durante todo el año sin límite de cupo ni tamaño, con el objetivo de controlar su presencia invasora y proteger a las especies autóctonas.

En cuanto a la organización de la pesca, la normativa cambia también las condiciones en el coto de pesca de El Cenajo. Se mantiene un tramo con muerte entre la Poza del Gavión y la piscifactoría, mientras que el resto del coto pasa a configurarse como tramo deportivo reservado para pescadores federados.

Además, se han introducido ajustes en determinadas zonas de embalses para reforzar la protección de fauna silvestre, ampliando las áreas vedadas en los embalses del Argos y de Los Rodeos, dada la presencia de aves protegidas que utilizan esas zonas como lugares de reproducción y refugio.

La propuesta normativa se presentó en el Consejo Asesor de Caza y Pesca Fluvial y recibió el respaldo necesario para continuar su tramitación. Todo este marco normativo busca, dicen desde la Consejería, garantizar una gestión responsable de los recursos piscícolas y preservar el equilibrio de los ecosistemas, sin renunciar al disfrute de la actividad deportiva.

En paralelo a estas medidas, la visita a Cehegín permitió comprobar el resultado de un trabajo reciente en el embalse de Argos para retirar residuos vegetales y mejorar el acceso a la pesca.

Las lluvias torrenciales habían dejado acumuladas grandes cantidades de cañas y restos a lo largo de las orillas y habían deteriorado el camino de acceso a varios puestos.

Gracias a una actuación coordinada entre la Dirección General de Patrimonio Natural y Acción Climática y la Federación de Pesca de la Región, se retiraron unas 300 toneladas de cañas y otros residuos.

El trabajo, realizado principalmente en la margen izquierda del embalse y con la colaboración de pescadores, se ejecutó con maquinaria y recogida manual, y el material retirado fue trasladado a un centro autorizado para su gestión adecuada.

La iniciativa contó con un presupuesto de 14.652 euros y ha permitido recuperar puestos de pesca que estaban inutilizados, mejorando significativamente las condiciones para los aficionados y la salud ambiental del entorno.

En suma, esta batería de medidas subraya la prioridad que la Consejería concede a una pesca recreativa sostenible, a la protección de especies autóctonas y a la mejora de los espacios naturales que rodean los ríos y embalses de Murcia.

Un enfoque que, según las autoridades, mantiene la tradición de la pesca deportiva al tiempo que refuerza la responsabilidad ambiental y el respeto al medio natural que sostiene esa actividad.