La Comunidad Autónoma concluye la instalación del sistema de balizamiento en aproximadamente 40 kilómetros de litoral del Mar Menor, con una inversión de 336.646 euros para la temporada. El dispositivo, distribuido en 60 recintos, busca garantizar la seguridad de los bañistas y avanzar hacia una gestión más sostenible del ecosistema.
La Junta ha terminado ya el balizamiento de las playas del Mar Menor para esta temporada, un dispositivo que cubre unos 40 kilómetros de costa y queda distribuido en 60 recintos balizados.
La inversión destinada, de fondos propios, asciende a 336.646 euros en 2026, y forma parte de la segunda anualidad de un contrato cuyo importe total se eleva a 749.966 euros. El objetivo es claro: mejorar la seguridad de los bañistas, ordenar el uso del espacio marino y delimitar con claridad las zonas de baño frente al tránsito de embarcaciones de recreo, motos de agua o kayaks.
Este movimiento no llega por casualidad, sino como parte de una estrategia regional para ganar previsibilidad y protección frente a la llegada de la temporada alta.
El consejero de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, Juan María Vázquez, visitó esta mañana las labores de balizamiento y destacó que “este operativo permite ofrecer un Mar Menor más seguro, mejor ordenado y preparado para afrontar la temporada alta”.
Añadió que el balizamiento es una pieza clave en la gestión responsable del litoral, y que el modelo de mantenimiento y planificación a medio plazo aporta estabilidad y mejora la calidad del servicio para residentes y visitantes.
En este sentido, subrayó que la continuidad de estas medidas facilita una administración más eficiente y una respuesta más ágil ante las necesidades del litoral.
Una de las señas de identidad de este dispositivos es su compromiso con la sostenibilidad ambiental. En esta línea, la sustitución progresiva de tradicionales muertos de hormigón por biotopos —estructuras más respetuosas con el entorno— busca favorecer la regeneración de la biodiversidad.
“Estamos avanzando hacia soluciones cada vez más integradas con el medio natural”, explicó el consejero, quien añadió que cada intervención se realiza siguiendo criterios técnicos muy exigentes para compatibilizar el uso público con la conservación de los valores ecológicos del Mar Menor.
Para garantizar la protección de especies sensibles como la nacra o el caballito de mar, así como de hábitats como las praderas de fanerógamas marinas, es necesaria una inspección previa por parte de técnicos especializados en medio marino y la adopción de medidas preventivas.
Más allá de la instalación, también se contemplan normas claras para evitar impactos en el fondo marino. No está permitido instalar sistemas de unión mediante cables o cadenas, y se realiza una retirada de cualquier elemento deteriorado o no reutilizable para evitar posibles efectos de arrastre que puedan dañar el sustrato.
El balizamiento se mantiene en el agua durante ocho meses, hasta su retirada en noviembre, cuando se somete a procesos de limpieza, revisión y almacenamiento para la siguiente campaña.
Este enfoque busca una gestión más sostenible y una disponibilidad constante de infraestructuras que garanticen la seguridad de los usuarios sin sacrificar la salud ecológica de la laguna.
Con estas actuaciones, el Gobierno regional refuerza su apuesta por un modelo de gestión integral del Mar Menor que combina seguridad, sostenibilidad y planificación eficiente.
El mensaje es claro: el Mar Menor es un espacio único que requiere atención constante y decisiones responsables para garantizar que siga siendo seguro y agradable para quienes lo disfrutan, al tiempo que se cuida su biodiversidad y se protege su patrimonio ambiental para las generaciones futuras.