La Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca pone en marcha un protocolo marco para unificar criterios en la gestión de colonias felinas, buscando bienestar animal, convivencia vecinal y seguridad jurídica para los ayuntamientos.

La Región ha decidido dar otro paso en la gestión de las colonias felinas que se distribuyen por los municipios. El objetivo es claro: garantizar el bienestar de los gatos, evitar conflictos entre vecinos y, a la vez, dotar a los ayuntamientos de herramientas prácticas y seguras para actuar de forma coordinada.

En resumen, se está elaborando un protocolo marco que establezca criterios técnicos y homogéneos para orientar a las entidades locales en cada actuación relacionada con estas colonias.

Este enfoque pretende simplificar la toma de decisiones y reducir la incertidumbre que a veces rodea a estas intervenciones, especialmente cuando se trata de recursos y responsabilidades entre distintas administraciones.

Durante la reunión del Consejo Asesor Regional de Protección y Bienestar de Animales de Compañía, la consejera de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca, Sara Rubira, explicó que se trata de “dar un paso más hacia un modelo ordenado, responsable y basado en criterios técnicos y de bienestar animal”.

Añadió que el objetivo es dotar a los ayuntamientos de una herramienta útil, clara y homogénea que les permita gestionar las colonias felinas con garantías y, posteriormente, adaptarla a la realidad de cada municipio.

Este mensaje subraya la intención de crear una base común que luego pueda ajustarse a diferentes realidades locales, sin perder la cohesión regional.

El borrador del protocolo incluirá directrices básicas en varias áreas clave. En primer lugar, los métodos de captura y esterilización, que deben ser eficientes, respetuosos con la salud de los animales y compatibles con la convivencia vecinal.

En segundo lugar, se contemplará un registro de colonias y de los propios animales, con datos que faciliten el control sanitario y la trazabilidad. En tercer lugar, se establecerán criterios de alimentación y cuidados sanitarios para evitar abandonos accidental o intencional, y para reducir riesgos de transmisión de enfermedades.

También se mencionará la instalación de refugios adecuados y otros elementos que garanticen el bienestar de los gatos y la seguridad de las personas.

Otra faceta importante será la formación. El protocolo prevé la formación y acreditación de las personas cuidadoras, así como la capacitación de los empleados públicos implicados y de los cuerpos de policía local para actuar ante incidencias o situaciones de emergencia.

Con ello se busca profesionalizar la gestión y asegurar que todas las actuaciones cuenten con respaldo técnico y jurídico. Esto, a su vez, facilita que las emergencias se atiendan de forma rápida y coordinada, reduciendo posibles riesgos para humanos y animales.

La consejera Rubira añadió que, con esta regulación, se persigue “mejorar la calidad de vida de los animales, facilitar la labor de quienes los cuidan y, al mismo tiempo, asegurar una convivencia equilibrada con el entorno y la protección de la biodiversidad”.

También insistió en la necesidad de actuar desde la planificación, con criterios comunes y la implicación de todos los agentes, para responder a una realidad cada vez más presente en los municipios de la Región.

En este marco, se avanzó, además, en la revisión de la normativa sanitaria vinculada a la zoonosis.

En paralelo, se abordaron los avances en la nueva orden que regulará la vacunación frente a la rabia en la Región de Murcia. Esta norma, que se está diseñando conjuntamente entre la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca y la Consejería de Salud, ya ha sido sometida a consulta pública previa y se espera su fase de exposición pública en breve.

Rubira subrayó el compromiso de la Administración regional de actualizar el marco normativo en sanidad y bienestar animal, adaptándolo a las necesidades actuales y reforzando la prevención.

Con estas actuaciones, el Gobierno regional reafirma su compromiso con una gestión más eficaz, coordinada y moderna del bienestar animal, en colaboración con las administraciones y la sociedad en general.

Históricamente, la gestión de colonias felinas ha generado debates entre protección animal, seguridad ciudadana y gestión de recursos públicos. Este nuevo protocolo pretende harmonizar esa convivencia, aprender de experiencias pasadas y avanzar hacia soluciones más claras, eficientes y verificables que se apliquen en todos los municipios de la región.