La Región de Murcia y Malta fortalecen su cooperación para gestionar el agua de forma más eficiente, modernizar el regadío y avanzar en desalación y reutilización, con visión de futuro ante la escasez y el cambio climático.

La Región de Murcia y Malta han sellado este martes un acuerdo para reforzar su alianza estratégica en la gestión del agua y la modernización del regadío, ante la persistente sequía y el calentamiento del clima.

El encuentro se llevó a cabo en la Ghammieri Experimental Government Farm, y participaron representantes del Gobierno maltés y del Ejecutivo regional.

Ratificaron su voluntad de trabajar juntos frente a retos comunes. Según el director general del Agua, José Sandoval, Murcia y Malta comparten desafíos estructurales vinculados a la escasez de agua y al impacto del cambio climático, y esa coincidencia convierte la cooperación en una herramienta clave para avanzar hacia modelos hídricos más resilientes y confiables.

Sandoval añadió que la alianza sitúa a Murcia como referente europeo en gestión hídrica, sobre todo por su apuesta por aprovechar cada gota y por la innovación como motor de la política del agua.

Este reconocimiento no es casualidad: a lo largo de las últimas décadas, la región ha desarrollado un sistema de regadío moderno basado en comunidades de regantes, riego por goteo y soluciones que buscan combinar eficiencia, sostenibilidad y viabilidad económica para el agricultor.

Durante la reunión, también se analizaron los planes de reforma del regadío en Malta y se exploraron vías de cooperación técnica entre ambas regiones para aumentar la resiliencia ante periodos de sequía, optimizar el uso de recursos y reducir pérdidas en las redes.

Se buscó, además, compartir experiencias de gestión y señalar líneas de trabajo que puedan traducirse en inversiones concretas y proyectos conjuntos financiados con fondos europeos.

La Región de Murcia presentó su modelo de gestión, basado en tres pilares: la asociación de regantes, la sostenibilidad para facilitar el acceso a financiación europea y la incorporación de tecnología para optimizar el uso del agua.

Este planteamiento no es nuevo, ya que la región ha ido consolidando en las últimas décadas un marco de actuación que integra a los propios usuarios del agua en la toma de decisiones y en la inversión en infraestructuras y tecnologías.

Entre las experiencias de éxito citadas figuran la organización de comunidades de regantes y cooperativas agrícolas que han mejorado la competitividad del sector mediante una gestión colectiva y eficiente del agua.

Estas fórmulas permiten distribuir mejor los costes de infraestructuras, reducir pérdidas por fugas y promover prácticas agrícolas más racionales, lo que se traduce en mayor rentabilidad para los agricultores y menos presión sobre el entorno.

En el plano práctico, la cooperación se centrará en áreas prioritarias como la desalación y la reutilización de aguas regeneradas, el control de la calidad de las aguas y la reducción de pérdidas en redes.

El objetivo es no solo cubrir las necesidades actuales, sino preparar el terreno para una gestión hídrica sostenible ante escenarios de mayor aridez y variabilidad climática.

En las últimas décadas, Murcia ha ido consolidando un modelo de regadío moderno con sistemas de riego por goteo, cooperativas de regantes y proyectos de sostenibilidad que han permitido ahorrar agua y mejorar la rentabilidad de la agricultura.

Malta, por su parte, ha buscado soluciones ante su propia escasez de recursos hídricos, y la cooperación bilateral se enmarca en un esfuerzo europeo por compartir tecnologías y buenas prácticas que puedan ser replicables en otros territorios mediterráneos.

Este tipo de alianzas forma parte de la estrategia regional para colocar a Murcia a la vanguardia de la gestión hídrica en Europa, con un enfoque claro en recursos no convencionales como la reutilización de aguas y la desalinización cuando sea necesario, siempre bajo criterios de sostenibilidad y control de calidad.