Un recorrido en tono cercano por la colección de autos de Lionel Messi: desde modelos asequibles para el día a día hasta superdeportivos y piezas de colección, con datos históricos y rumores que enriquecen la historia.

Más allá de su dominio en la cancha, Lionel Messi también impresiona fuera de ella con un gusto claro por los coches de alta gama. Su garaje, según se ha ido conociendo, mezcla perfiles muy diferentes: desde modelos prácticos pensados para la vida familiar o para el uso diario, hasta piezas que solo hay que mirar para entender que se trata de una colección de lujo extremo y, en algunos casos, de verdadero coleccionismo.

Cada coche parece contar una historia: qué tipo de día quiere pasar, qué ritmo quiere imprimir a su semana y, sobre todo, qué visión tiene de la velocidad y del confort.

Dentro de la parte más “accesible” de la colección, hay modelos que no rayan en la ostentación pero sí destacan por su equilibrio entre precio y experiencia.

Un Mini Cooper Cabriolet, por ejemplo, se sitúa en torno a los 30.000 euros y se ve como una opción razonable para moverse con estilo en la ciudad o para encarar viajes cortos con un coche que no es un lujo extremo. También aparece una Range Rover Evoque, una berlina de lujo práctico que ronda los 50.000 euros y que Messi podría usar sin complicaciones para sus días familiares o para el día a día entre entrevistas, entrenamientos y compromisos. En esa misma franja más utilitaria entra un Cadillac Escalade, un SUV imponente cuyo precio supera fácilmente las 100.000 euros y pensado para moverse con amplitud y presencia en cualquier escenario.

En el corazón de su colección late, sin duda, la parte deportiva. Aquí la idea es puro rendimiento y estilo: entre los protagonistas destaca el Maserati GranTurismo MC Stradale, con precio cercano a los 170.000 euros, y el Porsche Panamera Turbo S, que se sitúa en torno a los 180.000 euros. Son coches que no solo aceleran rápido, también transmiten ese aire de exclusividad que define a las grandes marcas europeas. Messi no se limita a lo nuevo: su colección también incluye modelos históricos y de edición limitada que elevan el listón de la exclusividad. Por ejemplo, el Ferrari F430, un deportivo clásico muy codiciado, y el icónico Mercedes-Benz SLS AMG, un coche que combina estética de la vieja escuela con tecnología punta de su época.

La parte de lujo y confort extremo completa el cuadro: más allá de la velocidad, hay espacio para los viajes cómodos y con clase. El Bentley Bentayga entra en escena como un coche pensado para el máximo confort en desplazamientos largos, con un precio que gira alrededor de los 220.000 euros. Y si se busca el tope, el Mercedes-Maybach Clase S aparece por encima de los 270.000 euros, un estándar de tecnología, lujo y confort que pocos coches pueden igualar.

Además de estas piezas, la colección de Messi incluye otros modelos que, aunque menos conocidos, aportan al perfil total de su garaje: el Dodge Charger SRT8, con su motor HEMI V8 y la promesa de mucha potencia; el Audi Q7, una opción familiar con tracción total y gran habitabilidad; y el Lexus LX 570, un todoterreno robusto, pensado para el confort incluso fuera del asfalto.

Son coches que muestran la versatilidad de su gusto: no todo es velocidad y lujo extremo, también hay herramientas útiles para la vida cotidiana.

Pero, sin duda, la parte más llamativa de la colección son las joyas más exclusivas. Entre ellas se destaca el Pagani Zonda Tricolore, una pieza de edición extremadamente limitada que suele mencionarse entre las más codiciadas del mundo automotor: solo existen tres unidades en el planeta y su valor puede superar los diez millones de euros.

Aunque nunca se ha confirmado de manera absoluta que Messi posea una de ellas, siempre ha estado vinculado a la idea de una adquisición de este calibre.

Y no faltan los rumores sobre otro clásico legendario: la posibilidad de que haya adquirido el Ferrari 335 S Spider Scaglietti, una máquina de la década de los años 50 que, según las habladurías, podría haber alcanzado cifras de compra cercanas a los 32 millones de euros, lo que lo convertiría en una de las compras más caras de la historia automotriz.

Es importante subrayar que estos últimos extremos se enmarcan en rumores y especulaciones, no en confirmaciones públicas.

Más allá de las cifras, lo que dibuja la colección de Messi es un retrato claro de su personalidad: un deportista de élite que sabe combinar lo práctico con lo espectacular, lo familiar con lo exclusivo, y que parece entender muy bien la historia del automovilismo tanto como sus propias metas deportivas.

Su garaje no solo es un lugar para guardar coches; es una declaración de estilo, de ambición y, en cierto modo, una especie de museo móvil que refleja la vida de uno de los grandes nombres del fútbol mundial.