La Comunidad de Madrid presentó en FITUR la oferta de Alcalá de Henares, Aranjuez y San Lorenzo de El Escorial como destinos Patrimonio Mundial, con una visión de turismo cultural, histórico y natural para todo el año.
En la Feria Internacional de Turismo FITUR, la Comunidad de Madrid dio a conocer la propuesta turística que une a Alcalá de Henares, Aranjuez y San Lorenzo de El Escorial como tres ciudades reconocidas por UNESCO como Patrimonio Mundial.
La presentación tuvo lugar en un estand conjunto entre el Ejecutivo regional y el Ayuntamiento de la capital, y se planteó como una oferta integrada que combina cultura, historia, arte, gastronomía y naturaleza para atraer visitantes durante todo el año.
Alcalá de Henares destaca por su tradición universitaria y literaria; se señala su casco histórico como reflejo de un periodo renacentista, con hitos como el Corral de Comedias y la casa natal de Cervantes.
Por su parte, el Real Sitio y Villa de Aranjuez se valora por su paisaje y jardines, y por su vínculo histórico con la Corona, mientras que San Lorenzo de El Escorial es presentado como uno de los conjuntos monumentales más relevantes de España y un exponente clave de la arquitectura renacentista europea.
La narrativa oficial subraya que estas tres ciudades muestran una diversidad patrimonial que puede convertirse en motor de desarrollo turístico durante todo el año, no solo en temporadas altas.
En palabras del viceconsejero de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martín, la región invita a conocer destinos que son “un fiel reflejo de la diversidad y la riqueza patrimonial de la región”, y que pueden ampliar la experiencia turística más allá de los elementos tradicionales.
Históricamente, Alcalá de Henares alberga una de las universidades más antiguas de la península, fundada a finales del siglo XV por el Cardenal Cisneros; esta institución dio origen a tradiciones académicas y a una vida literaria que dejó huellas en la ciudad.
Aranjuez, con su eje orbital entre palacios, jardines y cortijos, representa una idea de jardín y cultura de corte, que evolucionó desde el siglo XVII hasta el XVIII, cuando el paisaje fue concebido para acompañar la vida de la realeza.
El Escorial, construido bajo el mandato de Felipe II en el siglo XVI, ha sido considerado un símbolo del Renacimiento español y un complejo que fusiona palacio, monasterio y biblioteca, con una influencia que trasciende fronteras.
La propuesta, además de su valor histórico, busca promover experiencias integradas y sostenibles: visitas guiadas, recorridos temáticos, y rutas que conecten estas ciudades para que los visitantes puedan moverse entre ellas sin perder de vista su patrimonio.
supuestamente, estas iniciativas podrían generar una mayor estacionalidad positiva para la industria turística regional, incrementando la ocupación hotelera y la demanda de servicios complementarios a lo largo de todo el año.
presuntamente, la implementación de estas acciones requerirá inversiones coordinadas entre las instituciones públicas y el sector privado, así como una mejora de la conectividad y de la señalización turística entre los tres destinos para facilitar la experiencia del visitante.
En términos económicos, algunos interlocutores señalan que, en escenarios conservadores, el gasto medio por visitante podría situarse en el rango de 180 a 320 euros para estancias de fin de semana, dependiendo de la oferta y de la demanda estacional, aunque estas cifras deben ser tomadas como estimaciones y no como pronósticos definitivos.
El objetivo compartido es convertir estas ciudades en ejemplos de turismo sostenible, que respete el patrimonio y fomente la participación de comunidades locales, artesanos y operadores culturales.
Con ese enfoque, la región aspira a posicionarse como un polo de atracción durante todo el año, no solo para turismo de paso, sino para experiencias culturales profundas que conecten a los visitantes con la historia, el arte y la gastronomía de estas tres joyas Patrimonio Mundial.