La Comunidad de Madrid aprueba la prórroga de la vacunación universal frente al virus respiratorio sincitial para personas de 80 o más años, con una inversión de 12,5 millones de euros y proyecciones para 2026.

La Comunidad de Madrid ha autorizado la prórroga del contrato que permite mantener la vacunación universal frente al virus respiratorio sincitial (VRS) entre las personas de 80 años o más, dentro del calendario de la región para su protección a lo largo de la vida.

La medida, aprobada por el Consejo de Gobierno, mantiene la vacunación de este grupo etario de forma continua y enmarcada en una estrategia de prevención de complicaciones respiratorias en residencias y entornos de alto riesgo.

La inversión destinada a esta iniciativa asciende a 12,5 millones de euros, un montante que la administración regional presenta como evidencia de su compromiso con la salud de las personas mayores y con la reducción de ingresos hospitalarios vinculados al VRS.

Esta operación se inscribe como una acción pionera en España al mantener de manera sostenida la inmunización universal para mayores de 80 años dentro del calendario sanitario.

Desde septiembre del año pasado, la campaña ha logrado administrar más de 85.000 dosis, y se prevé que la cifra supere los 100.000 ciudadanos inmunizados a lo largo de 2026. El objetivo es claro: prevenir bronquitis y neumonías que pueden complicarse en este grupo de edad, especialmente entre quienes viven en residencias o presentan factores de riesgo, como antecedentes de trasplante u otras condiciones que debilitan el sistema inmunitario.

La experiencia de la región cuenta también con un antecedente relevante: desde la campaña 2024/25 se viene aplicando inmunización pasiva para recién nacidos, y supuestamente los ingresos de lactantes por enfermedades provocadas por el VRS se redujeron de forma notable, con una caída que algunos observadores sitúan alrededor del 90%.

La continuidad de la vacunación en mayores de 80 años se enmarca, supuestamente, en una estrategia de salud pública que busca reducir la presión sobre hospitales y facilitar una atención más estable para las personas mayores.

En este contexto, presuntamente la medida podría convertir a Madrid en referente nacional en la protección de la población más vulnerable frente al VRS, y podría abrir la puerta a nuevas iniciativas similares en otras comunidades autónomas.

Este plan, que se apoya en datos de cobertura y en la experiencia de la vacunación en lactantes, se acompaña de campañas de información para residentes y cuidadores, con especial atención a la aplicación en residencias de mayores y centros de atención a la tercera edad.

Si las proyecciones se cumplen, la región podría consolidar su apuesta por la prevención de infecciones respiratorias como una pieza clave de la política sanitaria para el envejecimiento activo y la reducción de la mortalidad por enfermedades respiratorias en la población más vulnerable.