El Hospital Universitario de Getafe incorpora una técnica de electroporación para tratar la fibrilación auricular, reduciendo la duración de la intervención y permitiendo la alta el mismo día, manteniendo la eficacia a largo plazo.
Una noticia relevante desde la Comunidad de Madrid: el Hospital Universitario de Getafe, que forma parte de la red sanitaria pública, ha incorporado una técnica novedosa para tratar la fibrilación auricular de forma percutánea que reduce el tiempo de la intervención y, lo más llamativo, permite dar de alta al paciente el mismo día de la operación.
La técnica, llamada electroporación, se realiza con un catéter que se introduce por una punción en la ingle y llega a la aurícula izquierda del corazón; el paciente permanece sedado durante todo el procedimiento.
Funciona con pulsos de campos electromagnéticos que afectan de forma muy específica a los miocitos implicados en la arritmia, evitando dañar tejidos cercanos y reduciendo las posibles complicaciones.
Gracias a esa especificidad, se puede completar la intervención con menos riesgo para el resto de estructuras del corazón.
La fibrilación auricular tiene una prevalencia en la población adulta de aproximadamente el 2-4%, y se espera que aumente entre 2 y 3 veces en los próximos años por el envejecimiento de la población.
Aunque durante mucho tiempo se consideró una arritmia benigna, su impacto real es mayor: provoca crisis de palpitaciones, dolor torácico, disnea e intolerancia al esfuerzo, y puede generar síncopes y un incremento en las visitas a urgencias y cambios de medicación.
En términos de calidad de vida y recursos sanitarios, la FA eleva la carga sobre el sistema de salud: se estima que alrededor del 30% de los pacientes con FA se hospitalizan al menos una vez al año y el riesgo de hospitalización cardiovascular es mayor que en personas sin FA.
Además, la FA aumenta la mortalidad entre 1,5 y 3,5 veces y multiplica por cinco el riesgo de ictus embólico, lo que subraya la importancia de su diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado.
Este avance en Getafe, que se enmarca en la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, promete no solo acortar el tiempo de intervención, sino también facilitar altas más rápidas y una atención más eficiente, sin perder la eficacia a largo plazo.
En el pasado, las ablaciones de FA se realizaban con energía de radiofrecuencia o crioablación, y muchos centros siguen usando esas pautas; la electroporación representa una opción adicional que, si se mantiene segura y rentable, podría extenderse a otros hospitales.
Por supuesto, la presencia de esta técnica debe ir acompañada de un control estricto de los factores de riesgo (hipertensión, diabetes, sobrepeso, tabaquismo) y de la vigilancia clínica para reducir complicaciones y mejorar el pronóstico a largo plazo.
La experiencia de Getafe se suma a la apuesta de la Comunidad de Madrid por incorporar tecnología avanzada en la sanidad pública, siempre con un enfoque de seguridad, eficacia y beneficio para los pacientes.