Un ensayo liderado desde Madrid demuestra que iniciar la hemodiálisis con dos sesiones semanales en pacientes con función renal residual es seguro, rentable y mejora notablemente la calidad de vida, cuestionando la norma de tres sesiones.
El Servicio de Nefrología del Hospital Universitario Ramón y Cajal, un centro público de la Comunidad de Madrid, junto con el grupo de Epidemiología y Bioestadística Clínica del IRYCIS, ha publicado un hito mundial: un ensayo clínico que demuestra que empezar la hemodiálisis con dos sesiones semanales, en pacientes que aún conservan cierta función renal, es seguro, rentable y mejora de forma significativa la calidad de vida.
El estudio, dirigido por la jefa del Servicio, Milagros Fernández Lucas, ha visto la luz en Kidney International Reports, una revista internacional de alto impacto.
Este hallazgo rompe con el esquema histórico de tres sesiones semanales que se ha mantenido durante más de tres décadas en prácticamente todo el mundo.
En España, la diálisis es la opción más habitual para quienes padecen enfermedad renal crónica terminal. Según el Registro Español de Diálisis y Trasplante de la Sociedad Española de Nefrología (2024), cada año se inician unas 5.500 diálisis y alrededor de 27.000 personas reciben tratamiento renal sustitutivo con hemodiálisis. La Unidad de Nefrología del Ramón y Cajal, con capacidad para atender hasta 80 pacientes y más de 11.000 sesiones anuales, incorpora cada año unos 40 pacientes nuevos y aproximadamente un 40% de ellos termina recibiendo un trasplante renal. Entre tanto, ya se viene observando que alrededor del 75% de los pacientes comienzan la diálisis de forma incremental, es decir, con dos sesiones semanales ajustadas a la función renal residual.
Todo ello ha permitido al equipo asentarse en una práctica clínica que, durante años, ha ido acumulando evidencia para sostener este cambio de paradigma a nivel asistencial.
El ensayo, de fase III y con participación de cuatro hospitales públicos madrileños (Hospital Universitario del Henares, Hospital Clínico San Carlos, Hospital Universitario La Paz y Hospital Universitario Príncipe de Asturias), no es un experimento aislado.
Se apoya en la experiencia clínica ya existente en la unidad ramoniana, que ha mostrado de forma consistente que la diálisis incremental no reduce el tratamiento, sino que lo personaliza al momento clínico de cada paciente y se monitoriza de forma estricta.
Los resultados son claros: empezar con dos sesiones semanales en pacientes seleccionados es seguro, no aumenta las complicaciones y mejora sustancialmente la calidad de vida, además de reducir las limitaciones dietéticas y el impacto social de la enfermedad.
Este enfoque también tiene un claro beneficio económico y ambiental. Se estima que reduce alrededor de 54 sesiones por paciente al año, lo que se traduce en menos desplazamientos en transporte sanitario, menor consumo de energía y, en cada sesión, una cantidad considerable de agua que deja de gastarse.
Al disminuir la actividad hospitalaria y los insumos, se baja la huella de carbono asociada al tratamiento y se optimiza la gestión de recursos públicos.
Todo ello se alinea con una sanidad pública más eficiente, capaz de atender a más pacientes sin comprometer la seguridad ni la calidad de la atención.
Más allá de la clínica, el equipo del Ramón y Cajal mantiene un compromiso fuerte con la docencia e la investigación. La unidad participa desde hace más de tres décadas en cursos de actualización para residentes de Nefrología, así como en másteres y congresos nacionales e internacionales.
En términos de producción científica, el equipo acumula ya más de 100 publicaciones y ha participado en numerosos ensayos clínicos, consolidándose como referente en innovación terapéutica renal.
En palabras de Milagros Fernández Lucas, este ensayo representa un “antes y después” en la prescripción de la hemodiálisis: no se trata de recortar tratamiento, sino de personalizarlo y adaptarlo al estado clínico del paciente, con un control riguroso que garantiza la seguridad.
Para los pacientes con función renal residual, esta vía incremental abre la puerta a una vida con menos limitaciones, menos molestias diarias y una mayor posibilidad de mantener la actividad laboral y social.
A nivel nacional y regional, estos resultados permiten pensar en un modelo de sanidad pública más sostenible, capaz de combinar atención de calidad con eficiencia económica.
En un sistema donde cada euro y cada minuto cuentan, la evidencia de que dos sesiones semanales pueden ser suficientes para ciertos pacientes según su función renal abre la puerta a mejoras importantes en la agenda de recursos sanitarios, sin que ello suponga renunciar a la seguridad ni a la eficacia del tratamiento.
Este es un cambio que, si se acompaña de una implementación cuidadosa y de seguimiento, podría beneficiar a miles de personas y a la economía de la sanidad pública en España.