Un estudio en el Hospital Universitario La Paz, Madrid, expone hábitos de sueño y síntomas de trastornos del sueño en 465 participantes, con implicaciones para la salud diaria y la atención clínica.
Este 13 de marzo de 2026, Día Mundial del Sueño, el Hospital Universitario La Paz, centro público de la Comunidad de Madrid, ha dado a conocer los resultados de un análisis realizado desde las Unidades de Trastornos Neurológicos y Respiratorios del Sueño para evaluar la calidad del descanso y los hábitos de sueño de sus pacientes.
El estudio, que contó con la participación de 465 personas y fue impulsado por el personal de Enfermería, busca arrojar luz sobre una realidad que se percibe transversal en la población atendida: las dificultades para dormir no son aisladas, afectan a amplios segmentos de la población y se reflejan de forma directa en el día a día de las personas.
Entre los hallazgos centrales, casi la mitad de los encuestados afirma que su sueño no es reparador, una sensación que se asocia a menor rendimiento, irritabilidad y menor capacidad de concentración.
La mayoría de los participantes duerme entre 4 y 7 horas por noche, un rango claramente por debajo de las recomendaciones habituales, y apenas uno de cada tres alcanza el tramo considerado saludable para la calidad y la cantidad de reposo.
Este perfil sugiere una preocupación real para la atención clínica, ya que los trastornos del sueño pueden coexistir con otros problemas médicos y afectar a la seguridad y al bienestar diario.
En términos de magnitud, el Hospital La Paz atiende anualmente a cerca de 5.000 pacientes en sus unidades de Trastornos Neurológicos y Respiratorios del Sueño, lo que subraya la relevancia de estas patologías para la atención sanitaria pública.
El análisis de 465 participantes permitió identificar patrones de síntomas compatibles con posibles trastornos del sueño: alrededor del 36% de los pacientes reporta la combinación de ronquidos y somnolencia diurna, un patrón que podría estar relacionado con alteraciones respiratorias nocturnas; aproximadamente uno de cada cuatro describe movimientos nocturnos de piernas, un síntoma que puede afectar a la continuidad del descanso.
El estudio también pone el foco en los hábitos previos al sueño: tres de cada cuatro encuestados reconocen utilizar pantallas antes de dormir, una práctica asociada a dificultades para conciliar el sueño y a una menor calidad del descanso.
Además, cerca del 20% admite consumir estimulantes en horarios tardíos. Estos factores, en conjunto, se traducen en un cuadro en el que cerca del 40% de los encuestados experimenta somnolencia semanal y más del 20% reporta problemas de energía para sus actividades habituales.
En la Unidad de Trastornos del Sueño, la atención abarca otras patologías relevantes como los insomnios, los trastornos respiratorios y, entre ellos, el síndrome de piernas inquietas, las parasomnias y las hipersomnias centrales.
En el caso de neonatos y lactantes, la apnea del sueño es la patología más frecuente, mientras que, en la Unidad de Trastornos Respiratorios, ubicada en el Hospital Cantoblanco, la apnea obstructiva del sueño es la patología predominante, para la que se disponen de distintos enfoques diagnósticos y de terapias respiratorias avanzadas.
Con motivo del Día Mundial del Sueño 2026, cuyo lema es “Duerme bien, vive mejor”, el Hospital La Paz celebra una Jornada de concienciación y detección de problemas de sueño tanto para la población como para los pacientes, impulsada y organizada por el personal de enfermería.
Este marco institucional se acompaña de un interés cada vez mayor por enfatizar la relación entre hábitos nocturnos, calidad del sueño y bienestar general, así como por promover estrategias de intervención temprana en los centros sanitarios.
Históricamente, supuestamente estas jornadas han servido para consolidar una cultura de evaluación del sueño en la atención primaria y hospitalaria, alentando a los equipos clínicos a incorporar preguntas sistemáticas sobre hábitos de sueño en las entrevistas iniciales y a derivar a unidades especializadas a los pacientes con signos de alerta.
Presuntamente, la difusión de estos hallazgos podría estimular cambios organizativos en la gestión de la atención nocturna y la educación de pacientes y familiares sobre higiene del sueño, tanto en el ámbito hospitalario como comunitario.
En paralelo, se ha insistido en la necesidad de ampliar la vigilancia sobre el impacto de la tecnología y el consumo de estimulantes en horarios cercanos al descanso, así como en promover hábitos que favorezcan una conciliación nocturna más eficiente.
En síntesis, la jornada de hoy refuerza la idea de que dormir bien no es un lujo, sino un componente esencial de la salud. Los datos recogidos por La Paz no solo dibujan un retrato de la realidad clínica, sino que también subrayan la urgencia de estrategias integrales que abarquen diagnóstico, tratamiento y educación para mejorar la calidad de vida de miles de personas.
A partir de ahora, los responsables sanitarios esperan convertir estos hallazgos en acciones concretas que optimicen la atención y fomenten una cultura de descanso saludable en la población madrileña y, en función de ello, en otros contextos regionales y nacionales.