El hospital público de Madrid alcanza la acreditación IHAN, un sello internacional que coloca a la lactancia y la humanización del parto en el centro de la atención obstétrica y neonatal, respaldado por la OMS y UNICEF.

El Hospital Clínico San Carlos, integrante de la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, ha obtenido la acreditación conforme a los estándares de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN), dentro de la estrategia BFHI promovida por la OMS y UNICEF.

En este centro madrileño han nacido casi 60.000 madrileños en los últimos 25 años.

Para entender el alcance de este reconocimiento, hay que recordar que IHAN no es solo un certificado: es un compromiso institucional para situar a las familias en el centro de la atención, basar cada intervención en la evidencia científica y favorecer la protección de la lactancia materna y los derechos de la mujer y del recién nacido.

Según la matrona Laura Peña, presidenta de la Comisión de Lactancia del hospital, “es una forma de trabajar que va más allá de un sello de calidad; ha permitido ir mejorando nuestra práctica asistencial, de forma que cada acto y cada decisión se acompaña de rigor y respeto”.

La culminación de todas las fases exigidas por IHAN viene acompañada de la implementación de protocolos y procedimientos que aseguran una atención de alta calidad en lactancia y nacimiento.

Este reconocimiento, dice la dirección, demuestra el compromiso de humanizar la atención y optimizar los procesos para las madres, los recién nacidos y sus familias; y, a su vez, confirma la existencia de estructuras y guías que facilitan una atención coordinada y basada en la evidencia.

Raquel Castro, supervisora del paritorio, añade que “este logro es fruto de años de trabajo, de la dedicación diaria de un equipo comprometido con la protección de la lactancia y la humanización del nacimiento”.

Diez pasos para una lactancia materna exitosa es el pilar de IHAN: este programa, desarrollado por la OMS y UNICEF, orienta a hospitales y centros de salud a adoptar prácticas que promueven el parto humanizado y la lactancia materna exclusiva, con criterios de buena práctica clínica, cumplimiento del código de comercialización de sucedáneos de leche materna y metas como la lactancia materna exclusiva al alta en niveles cercanos al 75% o superiores.

Entre las disciplinas que contempla, también figura una política de alimentación por escrito que se comunica al personal y a las madres, con apoyo para iniciar la lactancia de forma precoz, evitar suplementos innecesarios y asesorar sobre el uso de tetinas y chupetes.

El modelo contempla además el alojamiento conjunto 24 horas, la lactancia a demanda y, cuando una madre decide no amamantar, un marco que respeta su decisión y facilita el vínculo con el bebé mediante información y ayuda práctica.

La coordinación al alta para asegurar seguimiento posthospitalario y la promoción de grupos de apoyo a la lactancia son otros de los pilares, dentro de un proceso de mejora continua y evaluación externa e interna.

En el plano operativo, el área materno-infantil del Hospital Clínico San Carlos atiende una media de 1.720 partos al año, abarcando situaciones de riesgo bajo, medio y alto; y, en lo que va de siglo, ha contado con más de 59.000 nacimientos. La implantación de IHAN ha ido asociada a mejoras destacadas: un incremento del contacto piel con piel inmediato y un crecimiento de la tasa de inicio precoz de lactancia materna al alta, que ha alcanzado valores cercanos al 84%.

Paralelamente, se ha desarrollado un amplio programa formativo anual que ha permitido capacitar a más de 200 profesionales del ámbito materno-infantil en el último año, y se han unificado criterios y coordinado niveles asistenciales para optimizar la atención del recién nacido y la madre.

Todo ello ha contado con un claro respaldo institucional y de los profesionales que participan en la cadena de atención.

Estas cifras y logros, sin embargo, no solo se miden en números: se traducen en una experiencia más humana para las familias, más seguridad para las madres y una mayor protección de la lactancia, que se refleja en prácticas diarias y en la forma en que se organizan las plantas de parto y de posparto.

Presuntamente, la inversión necesaria para lograr IHAN en un hospital de estas dimensiones podría rondar, en términos generales, los 700.000 euros, cifra que incluiría la adecuación de instalaciones, la revisión de protocolos y la formación continua. Supuestamente, además, el coste anual de mantenimiento y actualización de las prácticas IHAN podría superar los 180.000 euros, dependiendo del alcance de las iniciativas de formación y de los servicios de apoyo a la lactancia que se mantengan de forma permanente. Estas estimaciones, no obstante, dependen de variables como el tamaño del centro, la dotación de personal y la planificación de las mejoras, por lo que se deben tomar como referencias orientativas a efectos de presupuesto institucional.

En resumen, el Hospital Clínico San Carlos se posiciona como referente de humanización y calidad en la atención al nacimiento y la lactancia en la red sanitaria madrileña, al tiempo que afianza un modelo que podría servir de guía para otros centros interesados en reforzar la experiencia de parto, el apoyo a la lactancia y la salud materno-infantil en la región.